6/11/07

Juventud, Cultura y Poder.


De por qué los poderosos no quieren acercar la cultura a la juventud.


No sé, todo se me fue a negro.

Está despertando, como todas las mañanas, con su ringtone de Pure Morning de Placebo (banda que legó de su último novio). Aún no ha abierto los ojos, pero ya se siente incómoda: Le duele la boca del estómago, algo de costumbre para ser sábado en la mañana, porque al ser sábado en la mañana hay un indicio de que anoche fue viernes por la noche, lo que implica muchas cosas. ¡Toc-Toc! Siente que golpean a la puerta, aún no abre los ojos y no pretende abrirlos, en parte por vergüenza a que le sientan el olor a… olor a… olor a viernes por la noche (eso engloba los olores con los que se carga un sábado por la mañana). ¡Toc-Toc!... Click. Giran la perillla, abren la puerta, no abre sus ojos, siente que la observan, no abre sus ojos… salen de la habitación, cierran la puerta, ya nadie la observa, sabe que está sola en ese cuarto caluroso y poco ventilado. Lame su paladar: Sabe feo, pero un feo ya conocido. Abre los ojos, está mirando el techo. Es un techo con espejos. El techo de su pieza es blanco. Mira a las murallas que la rodean: Frente a ella, una serie de repeticiones del rostro de Mick Jagger sonriendo y en distintos contrastes de color (Pop Art) y sobre esas imágenes un escrito que dice “I Can´t Get No Satisfaction”. Mira hacia las demás murallas y encuentra con su vista dos estantes, uno a su izquierda y el otro a su derecha, todo dentro de una habitación no más grande que el baño de una disco. El estante de su derecha está repleto de libros. El estante de su izquierda está más repleto que el anterior, pero de discos de vinilo. Se mira al techo y se ve envuelta por una sábana blanca que se fusiona con su lívida piel, haciéndola parecer una virgen, imagen que se auto-borra de inmediato de la mente. Se vuelve a mirar en los espejos del techo, y se gusta, se encuentra tal como siempre quiso que los chicos la imaginaran: Con su cabello negro desordenado, sin anteojos, pálida como nunca y con los labios muy rojos. Se gustó mucho. Está tratando de recordar la noche, pero no pudo. De hecho no recuerda si pasó algo de lo que pretendía esa noche. Al parecer, no pasó nada, porque se sentía como si no hubiera tenido sexo la noche anterior. Está excitada, un poco. Está desnuda, en una cama que no es la suya, y peor aún, no sabe de quién es. Mira a su derecha, al estante de libros, y se fija en una vela larga. Se levanta y va por la vela. Se vuelve a acostar. Está empezando a masturbarse.

¡Bang! Sonó el disparo. El baño solía ser blanco, más bien solía no estar bañado en sangre. Después volverá al baño. Se dirige a su sala de música. Enchufa el tocadiscos. Busca su favorito: El ininterrumpido de Woodstock. No lo encuentra: Está en su pieza. Se dirige a su habitación, acariciando su bigote.

Está masturbándose en una pieza extraña, con una vela que no es suya, un poco ebria aún y con un calor de los mil demonios… ¡pero rayos qué placer se siente! Está comenzando a gemir, pues su excitación ya no es tan exigua como al comienzo. Está pensando en él. ¡Click! Abren la puerta de golpe. Tiene los ojos cerrados y no pretende abrirlos, esta vez por pudor: Nunca se había mostrado desnuda mientras se frotaba sus partes frente a un desconocido. Es un hombre pálido, de nariz puntiaguda, facciones finas, esbelto, delgado, vestido de negro, con guantes de cuero negro, una Remington gris de 9 mm. en la mano izquierda y con un caminar muy particular y acelerado a través de (al parecer) su pieza. Fue directamente al estante de los discos, sacó uno del montón y se fue rápidamente de la pieza dando un portazo que silenció toda la excitación existente en esa habitación. Click. El hombre vuelve a entrar a la pieza. No te preocupes, no vi nada dijo y se fue. Con la vela en la mano (ya no en su entrepierna), ella está sintiendo pudor. Deja la vela y empieza a buscar su ropa. Se baja de la cama. Ya no está excitada. Ve bajo la cama y hay un tocadiscos y su ropa. Se pone la polera blanca estampada con tres stencils secuenciales de la Virgen María. Se pone sus pantalones negros. Quiere fumar. Busca su bolso, pero no está. Quiere fumar. Pensó en volver a masturbarse, ya que no había terminado antes, pero no se atrevió. Se sentó en la cama y es allí, y sólo allí cuando por primera vez se hace una pregunta rayana a lo filosófico ¿Dónde estoy? Nunca le había importado eso, hasta ahora. Empezó a preguntarse por quién podía ser el tipo que entró, se percató que además entró con un arma, por lo que podía ser peligroso ¿Por qué me trajo a su casa? Justo en este momento comienza a sonar muy fuerte una música que le recuerda a los hippies. Le molesta esa música. Se dirige al estante de los discos. Busca algo de Joy Division, Placebo, Morrisey, The Smiths, Garbage, Radiohead, Björk, Pulp, Blur o algo por el estilo. Pero nada. Había otro tipo de música. Títulos que le parecían fomes, con palabras como “Obertura”, “Menor bemol”, “Número”, “Orquesta”… en fin, todo indicaba que esos casi mil vinilos estaban conformados sólo por música clásica. Por último puso algo que conocía, para evitar la bulla de afuera y pasar el rato antes de salir de la habitación esperando que el hombre volviera a entrar. Toma el que dice Beethoven. Ahora se dirige al estante de los libros.


***************


Ya han pasado casi once meses. La chica recibe cada mañana una porción de alimento necesaria para todo el día y una tinaja llena de agua para su aseo personal. Ha resistido once meses. La puerta no se ha abierto más que para entrar las cosas en la mañana.


La chica ha leído más de cuatrocientos libros de casi todos los temas y ha escuchado desde la Tocata y Fuga de Bach, pasando por el Adagio de Albinoni, El Mesías de Händel, Las Cuatro estaciones de Vivaldi, todas las Sinfonías y Sonatas de Beethoven, Los Himnos de Haydn, todo lo imaginable de Mozart, y desde ahí pasando por Bizet, Schubert, Chopin, Dvorak, Liszt, Mendelssohn, Puccini, Korsakov, Rossini, Strauss (padre e hijo), Tchaikovsky, Verdi, Wagner, Orff, Debussy, de Falla y Ravel hasta Stravinski. Todo esto como producto del ocio.

El hombre pensó que ya era hora. Tomó su Remington, la cargó, se puso los guantes y se dirigió a la habitación de la chica. Antes se preocupó de poner en su tocadiscos el The Queen is Dead de The Smiths, para hacerle recordar a la chica su vida de hace once meses, esa vida feliz y tranquila.

Click, la puerta se estaba abriendo. La chica le clava una vela larga en la cuenca ocular derecha al individuo que está entrando. Se la enterró lo suficiente como para que el individuo soltara su arma. La chica cogió el arma, le apuntó a la cabeza al desconocido y con The Smiths de fondo le encajó un disparo en el ojo izquierdo. La chica toma el cuerpo inerme del tipo de negro y se dirige al primer piso. Ve una habitación abierta, muy brillante y blanca, donde se dirige con el cuerpo. Parece ser un baño, lleno de sangre por todos lados y un cadáver esquelético que debe estar hace meses en ese lugar. Deja el cadáver del tipo sobre el otro muerto.

Al fin la chica es libre, pero no pretende irse de esa casa. Ahora ella es la reina de ese templo. Se dirigió al tocadiscos, sacó a The Smiths y puso a Beethoven.

29/10/07

Gabba, Gabba, Hey, Hey!


Segundo (corrección) Festín de Cadáveres, de cuya co-autoría me jacto. Matikuein y el Cheloveco publican aquí y ahora su segundo (y no último) texto sin substancia:

Siempre gorila toma con su pata los vasos de marfil. Juega desde el fin de Rumania asiática hasta la cumbre azulosa y picuda del cerrillo Kilimanjaro junto a un oso-panda coprofílico que bailaba cha-cha-chá con sus patas-traseras. Bum-Bum-Bum decía la madre jaiva, pensando libre en EEUU.

Viejito pascuero aléjate trotando por-favor, en la carroza tan poco ornamentada como cajita-feliz dorada brillante y “hedionda” como pino de pascua para Julio Cortázar. Trasandino! Dijéronle Gavardino-Canta-el-Tango Mata-Gringos-Frijolero.

28/10/07

El Aura Inefable de la Proximidad Apenas Rota.


Logró comprenderlo sólo por un instante: El momento preciso en el que aquel huevo de cristal llamado proximidad es quebrantado por las fuerzas de lo Underground. El resto del tiempo (cuando la proximidad existe, y también cuando no) me es inefable describir de qué color es ese aura de proximidad.
Dependiendo de lo Underground, la cuerda de la proximidad va y viene, sube y baja, se estira y afloja: Es Elástica. Intento describir la proximidad, pero es tan dinámica que cuando tenga lista una descripción de lo más, lo descrito es muy distinto a mi descripción.
Al final Non Serviam. El Undergorund es como un imán que interviene nuestros haces de átomos rosados.
Es cuando tu aura se vuelve inefable, cuando el nexo entre lo natural y lo artificial peca en gran parte por aquello de la fidelidad que no es tan alta, no es tan al tan la fidelidad. Da-Da-Da.

15/10/07

Strip Search: Libre Seguridad o Segura Libertad.


…Imagínate que tienes una herida en alguna parte de tu cuerpo, en alguna parte que no puedes ubicar exactamente, y que no puedes ver ni tocar, y supón que esa herida te duele y amenaza abrirse o se abre cuando te olvidas de ella y haces lo que no debes, inclinarte, correr, luchar o reír; apenas lo intentas, la herida surge, su recuerdo primero, su dolor en seguida: aquí estoy, anda despacio. No te quedan más que dos caminos: o renunciar a vivir así, haciendo a propósito lo que no debes, o vivir así, evitando hacer lo que no debes… (Manuel Rojas, “Hijo de Ladrón”).


¿Debe la Seguridad alcanzar el mismo precio que la Libertad?

Strip Search (Sidney Lumet, 2004) nos sitúa en un contexto posterior al 11 de septiembre de 2001, donde los conceptos de Seguridad y Libertad se han convertido en posibilidades inversamente proporcionales: Si quiero más de una, debo abandonar un poco de la otra.

Así, cuando se nos presenta la poca Seguridad que tenemos (11/9/2001), de forma automática se activa la adhesión a políticas, por parte del organizador mayor (el Estado), tendientes a una fuerte postura defensiva en pos de una mayor Seguridad social. Sin embargo, esta postura defensiva es alimentada con la Libertad de la misma sociedad defendida. El Estado nos puede dar más Seguridad, siempre que renunciemos (gradualmente) a la Libertad.

No es que los individuos pierdan la Libertad, sino que permiten que esta sea fiscalizada por parte del Estado ¿y para qué? Para prevenir, prevenir atentados en contra de la misma Libertad. Entonces, cedo un poco de Libertad, con la finalidad de proteger el resto de mi Libertad.

En la película, se muestra una Libertad riesgosa, insegura y que se encuentra en retroceso, pues quien proporciona la Seguridad (el Estado) se muestra ansioso de obtener mayores atribuciones, se muestra ambicioso frente a la posibilidad de hacer más grande la cuota para entrar en el Contrato Social. Por lo tanto, se muestra un Estado capaz de combatir los atentados contra la Libertad, pero impotente si no se le da el respaldo necesario. Algo así como la Dictadura romana, pero con una diferencia: las atribuciones del Dictador en Roma tenían la característica de tener un límite temporal.
También, en la película identificamos una globalización de esta cultura que tiende a la Seguridad por sobre la Libertad: Tanto en China como en Estados Unidos, el Estado adquiere el rol de protector de la Libertad a expensas de la misma Libertad.

En cuanto a la función propagandística de la película ¿qué pretende promover? Pretende promover la necesidad de Seguridad social frente a una Libertad demasiado feble. En las escenas donde aparecen los discursos de los últimos presidentes de EE.UU. acerca de la Democracia, la Justicia y la Libertad (mostradas, claro, como virtudes para la humanidad), seguían imágenes de titulares que demostraban lo inseguro para la sociedad del sistema lleno de libertades y donde tienen participación todos los ciudadanos. Por otra parte, se muestra que el Estado es capaz de cumplir con la misión de establecer la Seguridad social, a través de la prevención, incluso exagerada. Lo anterior se muestra en el final: Uno de los individuos (la mujer) acepta abandonar su Libertad ante el poder de la autoridad y con la finalidad de conservar algo de Seguridad; mientras que el otro (el hombre), mantiene la esperanza de quedarse con su Libertad.

Entonces, el sistema de la Libertad no ha funcionado. La Seguridad se ha vuelto una necesidad. El Estado nos puede dar Seguridad a cambio de Libertad. Sin embargo, ¿Podemos sentirnos seguros sin Libertad? ¿Podemos sentirnos libres sin Seguridad?
En Libertad nos podemos sentir libres, ya que pues siendo libres podemos disponer de nuestra Libertad deliberadamente, aun más allá de donde comienza la Libertad del otro. Pero considero que no necesariamente nos podemos sentir seguros con la Seguridad, simplemente porque no disponemos como individuos de ella, sino que nos la disponen de maneras que pueden ser inesperadas. Por lo tanto, la Libertad es libre, pero la Seguridad no es segura, con lo que caemos nuevamente en la importante interrogante de los últimos tiempos: ¿Debe la Seguridad alcanzar el mismo precio que la Libertad?

9/10/07

Cubo Rubik.


Seis por nueve.
Seis colores, divididos en nueve.
Seis: Verde, rojo, anaranjado y amarillo, azul y blanco.

Chic! (Giro).

Resolver problemas es como (Chic!) jugar con un (Chic!) cubo rubik: Intentas armar un color a costo de desarmar otro. (Chic!). Tiene solución (Chic!), es difícil (Chic!), pero tiene. Por eso (Chic!) tenemos que priorizar (Chic!) qué color armar primero (Chic!). En lo que a mí respecta, (Chic!) solía partir por el amarillo (Chic!), mas ahora parto por el verde (Chic!)...

4/10/07

Trabajo en Equipo Involuntario.


No siempre estuvo ese olivo. De hecho es rara cosa ver un olivo en plena ciudad de Santiago. Me parece que el año pasado no estaba… ¡Es más! Podría decir hasta que el semestre pasado no estaba.
De hecho el olivo no siempre estuvo. En efecto, el olivo creció gracias al transantiago ¿Cómo algo tan perverso pudo engendrar un olivo? Las perennes colas para abordar una micro del tercer mundo con destino a “su hogar” contribuyeron directamente en este joroschó suceso. Los starrios y débochcas de todo tipo, cansados de esperar aquella micro mesiánica, sufrían los castigos del hambre y también del ocio. La gente tiende a satisfacer ambas necesidades de una vez: Masticando algo. De esto se percató un astuto starrio. El starrio en cuestión, querido amigo, puso a un costado de la funesta cola de espera un puestecito muy feble en el que vendía aceitunas: El precio era muy bajo, casi tan bajo como la calidad y la procedencia de las mismas. Todos los integrantes de la cola diaria, cuando les tocaba pasar a un costado del starrio compraban, aunque no quisieran, esa idealizadas aceitunas. Muchísimos querían evitar la tentación, pues sabían que en realidad el sabor, el aspecto e incluso el olor de esas semillas no era del todo persuasivo, sin embargo algo dentro de todos (me incluyo) nos llevó a comprar una y otra vez esa mísera bolsita de aceitunas robadas.
Aquí viene el hecho importante. Cuando venía la deplorable y humillante micro, las personas debían escupir rápidamente el cuesco que tenían en la boca al suelo. Suelo que, aunque nadie sabía, era un suelo muy fértil, fértil al estilo balcánico, por lo que se produjo de manera muy fácil una relación favorable entre cuescos, tierra y lluvia. Por eso, de una semana a otra nos sorprendió, a todos los usuarios del sistema, que ya no debíamos pagar por las aceitunas, pues estaban al alcance de la mano.

28/9/07

Comprobando Utilidades.



Aviso... Los sueños son parte de la humanidad: Hombre que no sueña, es Hombre a medias. Mujer que no sueña, también está a medias. Desde Platón, pasando por My Dear Marx y por Lennon y por Jagger, hasta aquí.

¿Irse o quedarse? Pregunta que muchos se hacen y pocos se responden ¡Para qué perder tiempo en sandeces! Dicen, pero no saben que el tiempo no se pierde, al menos no así como así. Por ejemplo, hay tiempo que casi por completo es perdido. Casi por completo. No lo es totalmente porque (y agradezco) podemos elucubrar, podemos pensar. “Por ti” las personas tienen (y tengo) sueños. La gente mira raro (o como raros) a los dreamers (aunque no soy uno muy grande). Consideran (porque sabes [tuteo] que no me gusta que "crean") que debiéramos estar encerrados en salas blancas, con grandes camisones, también blancos (y no falta mucho). Considero, en parte, lo mismo… pero eso es un detalle.

Casi siempre hay cosas que dicen más que las palabras y que los libros y que el cine y que la música y que las paredes: Esas cosas están, mas no las vemos ¿por qué? Sólo por el hecho de que no queremos hacerlo ¿Por qué no queremos? Tal vez por el tiempo, tiempo que debemos reservar a veces a mirar alrededor y confiar. En la confianza está la respuesta (y aquí también), no en la esperanza ni en la fe: En la Confianza.

Confía, no maldigas, pero confía.

24/9/07

El Hombre que se Enrojecía por Ver Películas en Blanco y Negro.


A continuación, un "cadáver exquisito" manufacturado en clases de Historia (nótese la H mayúscula, porque era en clases con Gatica) por Matikuein y Cheloveco:


Estaba azul el osesno. Caprichoso aquel mercader que bailaba solo, triste no alegre pero tristepor su boina roja de sangre golosa.

21/9/07

Advertencia.


Ése es. El amarillo ósculo, que sin temer nos abandona mil veces seguidas, seguidas de desaires y amoríos, affaires y gentíos. En el cuello lo recibes, frente al mundo, como si de él dueño fueras, ¡Pero no es así! ¡Reacciona! ¡Acciona! Que juramente la gratuidad de ese maldito ósculo, si no quieres ser una víctima más de aquel bombardeo incesante que deberás afrontar tras la inocencia de ese beso. Ni uno, ni dos, sin antes comprobar la garantía de todos los que después vendrán. Y créeme, que aún vives, que todos caen sin más, con advertencia o no. Yo la tuve y no la aproveché. Destruido sin perdón fui, y con mayor razón porque advertido de tal designio, trágico, fui. Bueno, creo que cumplo con la cadena al mostrarte el sino funesto que se te prepara, pues un Yellow Love no es tal sin una advertencia. El inicio es un ósculo amarillo, que al final parece ser negro.

17/9/07

Amor Amarillo.


Amores amarillos están hechos
Por maquinistas despreciables y
Los que no, por histriónicos deshechos.

Que des una pequeña posibilidad basta.
Matar, el amor inútil, es difícil, y
Podrías pensar que, como fuego, agua sobra.

Soñar con ese amor, es sólo un mito,
Es una simple, falsa, repugnante y
Como todo lo relacionado a éste amor:
[una falsa realidad.]

Tocar al amarillo amor es perder la razón,
Ese hilito delgado de cordura y
Corazón agrupados en uno, sin por medio
[prohibida pasión.]

Yo nunca con ese amor soñé,
Ni de él me alimenté.

Muerto solamente en él hubiese caído.
Dejaría de hablar de él si me dejara
[caer dormido.]

Que todos lo pueden coger, es una verdad, aunque
Me gustaría no verlo más, y que sólo en paz me
Dejara, por los siglos de los siglos.

¡Aún hay dementes que caen en esa amarilla maraña, una y otra vez!

La Mujer 10.


Amélie es el paradigma.
Los Anteojos son infaltables.
La música es lo estable.
La palidez insaciable.
Locuacidad necesaria.
La Letras omnipresentes.
Un libro da plus!
Puntajes.
Su nombre inolvidable.
Demencia presentable.

Personalidad sociable.
Sorna entendible: Flash Mental.
Color: De Amarillo para arriba.
Lo infaltable es su compañía…
Y un par de lonas Converse.
Esos son mis adyacentes polos opuestos,
Los que en vez de pie llevan sol;
En vez de cabellos, nube;
En vez de cuerpo, canción;
En vez de palabra, poesía.

Ósculo contumaz, implícito, pero porfiado.

La Chica de Amarillo.



Dicen
Que
La
Poesía
Es
El
Idioma
De
Los
Cobardes.

Tal vez,
Quizás,
De Hecho, No era el lugar mejor. ¡Oh!
Pero el hombre tiene la facultad
De la mirada________de________reojo.

Arquetípica.
Nouvelle.
Vellísima
Austera. ¡Ustedes hacen que me muera!

Amarillo,
Ojos con brillo.
Pálida,
Mirada escuálida.

En cada jugada, con colas inmensas.
Cada tirada se convertía en

una nueva pérdida (con revólver)
_____________ De mi cabeza.

Ya me acostumbré.
Todas son igual de cautivadoras:
Prefiero tenerlas equidistantes,
Unas________de________Otras.

De Amarillos y Amarillos Rojizos.


Amarillo frente a mí.
Naranjo dentro de mí.
Amarillo asediándome. No sé qué
Hacer, si es que algo debo hacer.

Nunca olvidaré ese color,
Que incluso en un momento pensé en
Volver más colorado,
Y lejos no estuve.

El Arte Nuevo de amarillo estaba ese día.
Varios días después era negro,
De ese negro cálido, cercano y abrigador.
Luego pasó, de un día a otro,
Casi matemáticamente, a ser incoloro…
Un incoloro amarillento, casi como
Con una margarita on the head, on her head.

En el interlapso, el Naranjo me embestía,
Con sus ojos de mar,
No azules, sino
Pro-
Fundos.
Se clavaban como B Alas disparadas
Desde su mente a la mía.
La Historia fue nuestra historia.

El segundo Amarillo, fue, en verdad
Un plagio de la primera Arnouveau.
Fugaz como la palabra imprecisa e
Indeseada. Fugaz, como la frase inefable,
Como la frase que nos hace perder la cabeza:
La Frase Innombrable.

16/9/07

2 Amarillos y un Naranjo.



Leía de manera premonitoria La Naranja Mecánica.
Sólo unas tonalidades menos: Amarillo.
Para mí el amarillo ha sido una especie de Juez,
Aunque verdugo más que juez, un juez de escaso brillo.

Siempre está ahí, como premonitor de la muerte,
Como infaltable lápida.
Ha significado una muerte anunciada, pero que no tiene crónica
Aún.
Bella, Sucia, Tramposa, Lúdica, con Lentes, y
[Rápida.]

Cero de 3.
Elementos comunes: Todos.
Puntos distintos: El color.

El Amarillo es ese color cautivador,
Pero que me anuncia imposibilidad.
Es como un letrero de OCUPADO.

El Naranjo-Vincapervinca es el otro.
¿Dije que van dos amarillos y un Naranjo?
El Naranjo-Vincapervinca es ese que da la cochina,
Sucia, Maligna, Funesta, Irónica, Sardónica, Sarcástica, Cobarde,
Perniciosa, Torva, Espúrea, Perversa, Oscura y Vampírica
Esperanza.

El Naranjo es un poco más elevado que
El Amarillo, en tonalidad.
Y cada vez es menos difícil la situación,
Siempre amorosa, intelecto-amorosa.

Amarillo-Naranjo-Rojo?
Será, supongo, el Rojo el próximo y
MásCercano color a tratar.
Voy a tener que leer A La Caza Del Octubre Rojo.

13/9/07

¡Rayos! 2


07. Nausea.
06. Amelié: La Srta. Stencil.
36. Earth Intruders.
54. De Estroux.
22. Un gatito con sombrero.
71. Please, don´t feel sad.
33. ¨¡Que Viva!".
81. Simpática ella.
23. Mi clave no es esa.
59. ¿Yo? No, no fui yo.
72. Qué desagradable.
20. Mas "aun" aún no es más.
09. (Inserte nombre aquí).
04. La Diversión Total (f).
30. "Mickey Mouse dice..."
84. Tolstoiyevski.
26. Se nos pasó el centenario de la PSU.
43. ¡Rayos!
66. 6.
45. No, sin centellas.
44. ¿Rayos y Centellas?
18. Soy el ciudadano número zero.
01. Cualquiera lee un gráfico.
92. El verdugo (mi verdugo) del amor es mi tocayo.
63. De hablantes líricos y otras verdades.
47. Héroes, no heroínas.
35. La Sociedad de Los Poetas Muertos.
73. Uno es libre sólo cuando sueña.
54. Lo malo es no poder hacerlo.
79. Todos lloramos, menos los hombres.
90. La esperanza es el peor de los males.
28. Qué le pasó por la cabeza...
00. Santo Rayo.
05. Edípico.
13. El ocho soy yo, yo soy el 8.
99. CantaRíeGritaSaltaLeeCamina y Mucho.
46. Más vale la razón de mi mente...
55. En Scummy aparecen mis Balas.
10. De los Monos del Ártico.
12. Marún Faib, Billorc, De Quilers, Garbach...
80. Fuiste el primero en gritar la LIBERTAD.
67. Tranquil@, esto son sólo ideas sueltas.
74. ... que la fuerza de tu autoridad.
51. TC 2003... ¡Y no hay más!

9/9/07

Tiempos de Q-E-K.


¿Quién no anda con algo de Violeta Parra, Tito Fernández, Los Quincheros, Los Cuatro Cuartos o, por último, Los Tres en el MP3?
Se(p)tiembre es una época mágica del año. A partir del primer día del mes, puntual como un inglés, llega el sol. Las rosas son más rojas, el cielo es más celeste, Las mujeres son más bellas y la amada expele un sonido dulce desde sus pies al caminar, que nos traslada (con una cueca de fondo) hasta el Valhala criollo.
Nos dan ganas de zapatear, de agitar un pañuelo, de gritar “mierda” (la grosería permitida en septiembre: No gritarla es un atentado en contra de la patria), de comer empanadas, de hacer asados y de volvernos flojos.
Todos esperamos los días libres. Aunque los feriados caigan sábado y domingo, inventamos feriados de gracia. Surge el deseo de llevar al paroxismo el nacionalismo. Si alguien dice “no me gusta esta cueca” que tenga por seguro que será crucificado o quemado a lo bonzo por las multitudes embriagadas con la clásica chicha de Curacaví (chicha valla y curadora).
Cuando uno habla en septiembre, pareciera que todo adquiere rima: cuando se habla con la prima, cuando se habla con el de al lado. En fin todos están encantados, todo nos sale cantado.
En los diarios incluyen fotos coleccionables de los “próceres” de la patria: O´Higgins, Rodríguez y Carrera son los preferidos. Las revistas, más dos mil nueve noventa, vienen con Compact Discs de las mejores cuecas de la historia. ¡Quién no conoce el guatón Loyola!
En fin, Chile, por única vez en el año, es chileno. Terminado septiembre, se saca la bandera de la entrada de la casa, se apagan las cuecas, se borran las zapateadas, los floreados y los escobillados del patio, se aplica el Glade Toque para evitar el olor a cebolla, se guarda la parrilla, se quita la caña y la gente vuelve a ser seria, a meter música anglo en el MP3, se olvida del patriotismo y se sumerge nuevamente en este mundo globalizado y espera el próximo feriado, no muy patrio por lo demás: Halloween.

1/9/07

"Ego" en los Portones.


Dónde? Lo vi pasar. a Él. Desde aqu-
í ----------------------------> Hacia Allá.
El que hizo... El que ordenó.
Glorioso estaba. Como en el ministerio.
Ordenar, es lo que hizo. Puso Orden.

Parecía algo decirme con esos
Ojos de pregunta sin
Respuesta. Con esos ojos, de
Tirano para algunos. Los ojos del Orden.
Alega que la historia lo bañó de olvido.
La Democracia -en teoría- ya ganó.
El Dictador, el autoritario, la falsificación.
Sólo poner orden. Orden frente al caos.

29/8/07

¡Extra! ¡Extra! ¡Extra!



Según estudios recientes, nueve de cada diez personas, vale decir el 90% del mundo posee un arma… sin embargo, de ese 90%, un 50% no sabe usarla; un 30% sabe usarla pero no se da la molestia hacerlo; un 15% la usa, pero para hacer el mal; en tanto sólo un 5% la ocupa a conciencia.

El arma es la inteligencia y las ideas.

25/8/07

El Grifo Anarco-Contemporáneo.


Su única misión era dibujar con tiza el símbolo anarquista. Lo hizo por seis meses (lo que duró el partido dentro de la legalidad). Estaba tan convencido como entusiasmado por cumplir su labor. Durante los seis meses no hizo más que plasmar el signo en todas las calles de la ciudad, por lo que cuando el partido fue prorrogado, no sabía nada más que dibujar esa desordenada A encerrada en un círculo improvisado. En realidad olvidó todo, desde cómo tomar un tenedor hasta cómo cerrar sus ojos para dormir. Para pasar el tiempo antes de su edípica muerte, pues tenía claro que moriría al no poder dormir en tanto tiempo, decidió ocuparse rayando toda la ciudad con lo único que sabía hacer. Rayó desde iglesias hasta colegios, desde panaderías hasta hospitales, desde calles hasta autos, desde postes hasta grifos. De hecho, lo último que rayó fue un grifo, sobre el cual cayó cuando le dieron ese fatídico disparo en la cabeza (no murió de sueño, murió de un disparo de un policía secreto, lo que era frecuente para evitar crear mártires). El pobre no fue el héroe de nadie, más bien casi nadie. El único que oyó su último estertor fue el amarillo grifo, que se convirtió automáticamente al anarquismo, pues cargaba con el legado: en su frente estaba la señal del anarquismo.
Como sabemos, un grifo no elige hacia donde mirar, cuando desahogarse, cuanta agua escupir, de que color ser… un grifo elige nada de nada, con excepción de sus ideas políticas y filosóficas.
¿Que por qué soy anarquista? Porque la historia me lo encargó ¡Mira mi frente! ¿No entendiste? ¡Hay que cambiar todo esto! Quizá no pueda moverme, pero quiero que esto cambie. Lo único que puedo ver es ese maldito árbol sistémico en el cochino terreno baldío que al frente tengo. ¡Esto no puede seguir así! No sé mucho del anarquismo, pero me basta con lo que sé ¡Hay que cambiar este cochino sistema!
Me dio pena el pobre grifo: Le presté un libro para que lea. Después le preguntaré si le borro o no lo que tiene en la frente.

21/8/07

#9 The Cranberries - Dreams: Soñar es Gratis.


Oh my life
is changing everyday
in every possible way
And oh my dreams
as never quiet as it seems
Nver quiet as it seems.

Inmerso en esta vorágine del consumismo, llamada mundo actual, sé que todo tiene precio, desde un chicle (bubblegum) hasta una persona. Sobre todo estas últimas.
Suelen pintarme el mundo como algo malo: El mundo real es difícil, el mundo real es costoso, el mundo real no es bonito, el mundo real es cochino, el mundo real no es gratis. Lo único gratis, lo único que este sistema no pudo enajenarnos, lo único que no se permitió nos fuera quitado son los sueños.
Cuando nos proyectamos con algo al parecer imposible, aparece la frasecilla conocida “soñar es gratis”. ¡Y claro que lo es! Algo que podamos tener todos fuera de nuestro poder adquisitivo ¿no?
Si algo me quedó de la mala película de Will Smith, “en busca de la felicidad”, fue una frase: Los sueños están ahí… sólo tienes que ir por ellos y agarrarlos.
Me gustó. Las oportunidades están ahí, siempre, aunque aparente no estarlo, pues si no están siempre contamos con crearnos nuestras propias posibilidades. Considero que la meta del hombre es proponerse más metas, buscando la perfección y la verdad. Así, si tuviéramos nuestros sueños por cumplidos habría terminado nuestra finalidad y no tendríamos porqué luchar, algo así como la lucha de clases de Marx, que sin dos sistemas opuestos, como sucedería con el socialismo, se acabaría la historia. Quizás también como Fukuyama.
Otra cosa sobre los sueños, que me enseñó mi hermano, fue que siempre debíamos soñar en grande, porque es como negociar (con uno mismo): Si pedimos mucho más de lo que queremos, podemos obtener un poco más de lo que queremos, obteniendo siempre de paso lo que anhelamos lograr. Así, si queremos 5 chocolates, pedimos 10, y tal vez nos den 6 ó 7, lo que es más que 5. Lo mismo pasa con los sueños.

I want to more, impossible to ignore
And they´ll come true, impossible not to do.

Por eso, Adidas tenía un poco de razón: Imposible is Nothing. El punto inicial está en pensarlo, el segundo en anhelarlo, el tercero en creerlo, el cuarto en intentarlo, el quinto en cogerlo, y al fin disfrutarlo. En fin, los sueños están ahí… ¡A por ellos!

17/8/07

Quarto de Locos: Sólo Tres Letras.


Todos estaban muriendo ante la duda; menos yo. Todos tenían la inseguridad, la confusión, la interrogante; menos yo. Todos tenían el miedo, el nervio, esa “cosa”; yo no. Todos tenían un mismo Némesis: La PSU.
Me importaba más una inesperada invasión extraterrestre que la prueba en cuestión. Mas el determinismo influye, y desde vuelta de vacaciones de inFierno que tengo ese cosquilleo cuando mencionan las tres mágicas letritas: P-S-U.
Aunque no me preocupa tanto el puntaje, sí me preocupa lo poco que queda, lo rápido que se va, o lo rápido que llega, o lo lento que se va, o lo lento que se queda todo, sí todo lo referente al gran día. Tanto que hacer. Me tienen más preocupados mis amigos que yo mismo. No sé si ellos van a quedar en lo que quieren, y ellos tampoco.
Al final la PSU va a ser como el robot grande del Mago de Oz, que de fachada era inmenso, pero viéndolo de atrás era conducido por un enanito. Un gigante pigmeo diría un marxista. No hay que temerle, es un chanta.
Ahora a tiritar en masa, no por mí, sino por los demás. La suerte no me convence, menos en este tipo de cosas donde predominan los méritos personales.

PS1: Imagínense a la PSU en calzones. Sirve.
PS2: Por llenar pelotas no se es mejor ni peor (aunque en la práctica sí).
PS3: Sólo 108.
PS4: Sí, sólo 108 días faltan.
PS5: Este texto es producto del sueño, sueño producido por Física Conceptual. Esto es una expresión paroxística de la Literatura de la Basura, sólo me faltaría poner algún emoticón para terminar, como un equisdé o un trece trece o un dos puntos paréntesis derecho (no lo haré).

5/8/07

Ser Nadie y No Ser Alguien.


“Tú no eres nadie” le decían. Estaban equivocados, en la forma, pero no en el fondo: El sí era nadie. Era un nadie. No tenía rostro ni nombre para los demás. Su apellido era común y su personalidad tímida. No tenía talentos reconocidos ni gustos populares. No tenía amigos ni leía libros. No buscaba gloria, sólo encontraba indiferencia. Seguía las normas de cordura, como todos. No estaba dispuesto a nada. Si faltaba algún día, nadie lo notaba. Su rostro era tan común como su nombre, por lo que era muy difícil asociar uno con otro. No tenía sueños, porque no tenía modelos a seguir, y no tenía modelos porque… porque… bueno, porque era un nadie: Los nadies son nadies porque no tienen inspiraciones, no porque no quieran tenerlas, sino porque el mundo se niega a mostrárselas. En fin, no tenía rostro, era sólo cabello y zapatos.
Una lluviosa tarde, camino a su casa, este nadie se encontró con un grupo de compañeros de clase. “Oye, ven, ven a ver esto”, le gritó uno de ellos desde un callejón iluminado por una vela y nada más. El nadie pensó en no ir, pero el agua que caía le molestaba tanto, que decidió evitarla por un momento bajo el techo en que estaban sus compañeros. ¿Qué le querían mostrar? Uno de sus compañeros estaba sentado frente a un cajón, sobre el cual se encontraba una hilera de pelotitas de papel. Nuestro nadie se puso frente al cajón y preguntó “¿Qué hay?”. Cuando preguntaba las pelotitas, una por una le bofetearon el rostro, pero nadie las lanzaba, simplemente se dirigían a su cara. Todos reían, menos él. Humillado, agarró del cuello al joven que estaba sentado frente a las pelotitas. “¿¡Cómo lo hiciste!?” le gritó con rabia. “Telekinesis”. El nadie se fue corriendo. Corriendo y pensando. Telekinesis, telekinesis, telekinesis, telekinesis…
Fue a la biblioteca de su padre, una inmensa biblioteca de más de cuarenta mil ejemplares. Encontró tres libros: “¿Qué es la telekinesis?”, “Todos podemos hacer telekinesis” e “Introducción a la telekinesis”. Leyó como nunca en su vida. No fue a su colegio por cuatro días, pues se quedó leyendo, aunque de todos modos nadie notó que había faltado.
Aprendió a mover lápices pequeños, sólo con la mirada, imaginándose sólo una mano externa a él que lo movía. Pero, por primera vez, nuestro nadie tuvo una ambición, quería mover algo más grande. Y pensó en imaginarse una mano más grande, pero no funcionó. Así que optó por imaginar a un joven, alguien de su edad, con características similares a las suyas, pero con un nombre y un rostro que no pasen desapercibidos, con una personalidad avasalladora, alguien dispuesto a todo, alguien que sea un Alguien. Lo imaginó y lo hizo que tomara el lápiz. Lo tomó, pero luego salió corriendo con él. El nadie fue tras el alguien imaginario. Por toda la casa, hasta que reaccionó que esto era sólo su creación, un medio para mover cosas con su mente, por lo que decidió desconcentrarse. No sirvió, el alguien todavía estaba allí, con el lápiz en su mano. Estaban frente a frente. Si alguien hubiera estado allí, sólo hubiera visto al nadie frente a un lápiz que flota. Pero nadie lo vio.
Tres semanas después, ya había creado seis individuos imaginarios. Dos eran mujeres. Uno era un niño. Uno era un anciano. Podía mover muchas cosas a la vez, pues se había hecho amigo de sus creaciones, y estos le obedecían, en parte por pena hacia este nadie, en parte por miedo frente a su creador.
No había mostrado sus poderes en público, de hecho no había salido de su casa en semanas. Pensaba en hacer levitar a la gente, o a sí mismo para impresionar a las personas y dejar de ser un nadie. Sin embargo, uno de los imaginarios convenció a los demás para matar a su creador. Una noche de lluvia, mientras el nadie dormía feliz, pues al otro día dejaría de ser un nadie, fue la noche que los imaginarios decidieron cometer su rebelión. Fue algo simple, lo asfixiaron con un cojín. Seis días después, cuando su madre sintió un olor nauseabundo desde la habitación de su hijo, decidió echar abajo la puerta y descubrir que su hijo estaba muerto. En parte por cobardía, en parte por soledad, la madre se fue a suicidar tirándose al puente donde su esposo también se había suicidado hace unos años atrás.
Los imaginarios, en parte por compasión, en parte por asco, decidieron arrojar al nadie desde el mismo puente fatídico en que toda su familia se había arrojado.
Cuando encontraron los cuerpos, no tenían identificación, ni nadie que los reconociera: Para efectos legales, eran un par de N.N., que no tienen nombre. Nadie los mató, se suicidaron. Eran hijos de nadie y de ninguno. Nadie los lamentó, ninguno los lloró. Los imaginarios desaparecieron, tal como su creador: Desaparecieron como si nunca hubieran existido.

26/7/07

Literatura de la Basura.


“Yo leo”. No es que mi signo sea Leo. Era el lema de la feria del libro del 2006. Muchos tenían la chapita adherida en el chaleco o el sticker pegado en la chaqueta. Algunos mentían: No todos ellos leían realmente.
Yo leo, me gusta leer. A muchos no les gusta leer. Sin embargo estamos obligados a leer, desde el cartel del ciego que se pasea por Providencia hasta el menú del McDonald´s, desde el recorrido del ómnibus (micro) hasta el libro para defender un debate: Estamos obligados a leer.
Otra cosa es leer Literatura. Con Literatura no me refiero sólo a las novelas, sino a la Literatura ficticia (novelas, cuentos, historias…) y la no ficticia (estudio en general).
Ambas pueden sernos interesantes desde alguna perspectiva, lo que es fácil, sobre todo cuando leemos algo de lo que nos interesa. El obstáculo viene cuando nos hacen leer Literatura obligadamente, que no necesariamente no nos agrada, sino que sólo lleva un peso extra: El de que de una u otra forma nos tiene que gustar.
Este año escolar, en cuanto a Literatura, iba bien. Mientras por la mía leía a Cortázar, Shakespeare, Huidobro y T. S. Eliot, en el Liceo me hacían leer a Donoso, M. L. Bombal y Hobsbawm. Mi amor a la Literatura estaba In Crecendo… hasta que fui a pedir el libro que seguía en la lista: “Eloy” de Carlos Droguett.
Un libro flaco, que en la contraportada decía que marcaba un antes y un después en la narrativa chilena con la introducción del estilo indirecto libre. Algo tan relevante, razoné, debe ser bueno. Tras revisar el libro, lo único que veía eran ladrillos y ladrillos (en el lenguaje técnico, un ladrillo es una página llena de texto, con escasas separaciones y sin divisiones por capítulo o puntos aparte), de hecho el libro no tiene capítulos: Va de punta a cabo con un estilo difícil y sin tratar de amortiguar toda esa pesada estética. Provocan que la percepción que se crea sea, por lo menos de tedio.
Tras leer ese librito, que de un momento a otro se convirtió en un libraco, odié la Literatura. No quería leer nada, despreciaba a mi inocua biblioteca. El aborrecimiento a las letras me duró varias docenas de horas. Decidí que tal odio se me debía pasar de la misma forma que me llegó: leyendo. Tomé el primer libro que vi en mi biblioteca y me lo puse a leer. Era un librotote azul, con un formato similar a los libracos de Dan Brown y parece que se cumplió una relación de forma y fondo entre lo que leía y lo de Dan Brown: Ambas obras eran Literatura Chatarra o Desechable. El librotote azul era de Fuguet. “Primera Parte” de Alberto Fuguet. Sí, es un libro que entretiene… y lo hace, desde una óptica bien Pop, bien urbana, bien noventera, bien desechable, bien Light. ¡Eso! Lo de Fuguet es Literatura Light, lo de Dan Brown es Chatarra. Fuguet escribe a partir de la cotidianeidad, que se burla sarcásticamente y trata de bajarse el perfil, digo trata porque no le resulta (siempre citando a sus amigos famosos y recordando una anécdota que le sucedió en alguna ciudad gringa).
En fin, me habían advertido que lo de Fuguet era literatura desechable. Lo comprobé. Menos mal que lo comprobé dentro de una depresión literaria, porque Fuguet me hizo valorar que cada escritor escribe según su contexto: Homero (no el gran Homero Simpson) nos mostró la concepción teológica de los griegos; Tolstoi describió de maravillas la sociedad rusa zarista; Fuguet refleja fielmente la sociedad contemporánea: con tanta información a su disposición, se ve turbada a la hora de escribir y se decide por mostrar la subjetividad del autor, proyectada a alcanzar una mirada colectiva. Me explico: el autor, a través de recuerdos propios de una generación o de actitudes, lugares, personajes, modismos, o cultura en general que sean relevantes para la memoria colectiva de un grupo, busca contarnos una historia.
Sin embargo seguía desencantado con la Literatura. Sí, había botado a Fuguet y le había hecho una cruz a Droguett, e inconscientemente a toda la literatura chilena. Pero me faltaba un click para volver a amar. Hernán Rivera Letelier lo logró, en parte. Pero la verdadera Celestina entre la Literatura y yo no fue un libro, sino una película, que se me había olvidado que existía: “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Gracias a esa película pude devorarme “El Desalojo” de Allamand, “¿Para qué sirven las ARTES?” de John Carey y “S.M.D.L.F.N.” de H. R. L. Al final, yo igual escribo habitualmente textos dignos de ser calificados como Basura o Light o Desechables, si al final la basura no es tan mala: Puede reciclarse.

24/7/07

Green Grass and Blue Sky.


No sabía si escribir sobre el pasto verde o sobre el cielo azul. Los dos epítetos más recurrentes en la poca imaginativa lírica. Tuve que empezar a contrapesar y a discernir. Si bien ambos conceptos suenan redundantes (y de hecho lo son), la función que cumplen, aparte de embellecer un texto, es la de representarnos algo más profundo.
El pasto verde, nos muestra la realidad concreta y terrenal, fuera de idealismos nos hace mirar a nuestro entorno, recordar que no es tan malo y dejar así, en parte, de pensar en nuestras utopías, que a su vez son representadas por el cielo azul. El cielo azul, nos muestra un mundo deseado y anhelado, allá arriba, fuera de nuestro alcance, más allá de nuestros límites. Estamos pegados al suelo, pero eso no es tan malo, está el pasto verde.
Lo malo es cuando el pasto no es tan verde y el cielo no es tan azul. ¡Sí! Aunque parezca obvio, el cielo no siempre es azul y el pasto no siempre es verde. Cuando nuestro pasto es amarillento y nuestro cielo se vuelve grisáceo, significa que llegó ante nosotros don Pesimismo.
¡Qué paisaje más ideal el del pasto verde con el cielo azul!... Bueno, a mi me gusta más el pasto amarillento y el cielo grisáceo, pero en fin.

23/7/07

The Simpsons: Diez Años Expectante.



Como todo el mundo (chileno), recuerdo que era la época de Video Loco. Los viernes me desvelaba para ver los nuevos “monitos” que daban en el trece rayana la medianoche. Con mi hermano, decidimos empezar a grabar los capítulos, porque todos decían que los monos prometían. Eran un éxito en gringolandia, por su humor irónico y a la vez sencillo. Yo era chico, casi como Bart, por lo cual me identifiqué de inmediato con él. Mi hermano se encantó con Homero. “The Simpsons” era la serie. “Qué corto el capítulo, casi media hora”. Desde ahí supimos que duraban 22 minutos, lo cual grabado en EP nos daría un total aproximado de 16 ó 18 capítulos por casette.
Nos mimetizamos de inmediato con el humor de los Simpsons. Durante la semana, en las horas de comida (donde se reúne toda la familia en Chile), de un extremo de la mesa al otro imitábamos las voces de Homero, Bart, Lisa, Marge, Moe, Lenny y otros. Recordabamos las partes buenas y esperábamos el día viernes.
La pregunta de Lenin atormenta a todo niño aburrido un día domingo: ¿Qué hacer? Nuestra respuesta era ver los Simpsons. Repasábamos los capítulos, fijándonos en los detalles que no habíamos percibido y riéndonos cada vez con más fuerza. La gente común no entendía nuestro humor. “Se ríen de los monitos”. Pocos entienden que los Simpsons son mucho más que monitos.
Los Simpsons han estado presentes en gran parte de mi vida. Son la base de mi humor. Es elemento analógico que tengo para cada cosa que pasa. Todo lo relaciono con un capítulo de los Simpsons.
Recuerdo capítulos con carga emocional, como el capítulo en que Troy Maclure se casa con Selma Bouvier (Hermana de Marge), ya que en el momento en que lo estaba grabando a mi hermano le tiró veneno en la cara una araña (¡Qué frikie! dirán). O uno de los pocos que he visto en familia: Las dos partes del asesinato del Sr. Burns.
¡Cuántas cosas he aprendido con los Simpsons! Entre ellas aprender a ver las cosas más allá de lo que son, ver que los Simpsons, más allá de ser “monitos” son una fuerte crítica social (sardónica y sarcástica) hacia la sociedad Consumista y Capitalista en la que vivimos, donde las apariencias y el Status determinan los juicios ante las personas. Aprendí también cómo se ocupa la ironía al máximo, sin llegar a pasar la raya del respeto. Aprendí, sobre todo, a despreocuparme de las cosas, a tomar menos en serio las situaciones y a valorar la risa (porque la risa no abunda en la boca de los tontos, sino que es escasa en la boca de éstos).
Aún recuerdo, que estaba en la feria con mi hermano cuando salió el comentario: “Dicen que Matt Groening va a hacer otra serie, igual que los Simpsons, pero en el futuro”. Todo esto en el contexto de un posible fin de los Simpsons por allá por 1999, donde se decía que estos nuevos “monitos” vendrían a reemplazar a la familia amarilla. No fue así, y mejor aún Futurama fue un gran acierto. También me enamoré de Futurama y ahora grababa las dos series… En fin, ambas series son, humorísticamente, iguales.
Era un viernes en la noche, esperando los Simpsons, cuando en Telenoche anuncian acerca de una posible película de los Simpsons para el 2006. “En seis años más… ¡Qué bacán!”. La emoción nos invadió. Llegó el 2006… sólo había una noticia: Julio del 2007 era la fecha de estreno.
Hoy, a diez años de aquel viernes que, con pocas esperanzas, grababa los Simpsons en VHS; a casi 400 capítulos vistos; a más de 40 casettes comprados, archivados y vistos una y otra vez; a innumerables exclamaciones del estilo “Es como en el capítulo en que Homero…”; a incontables carcajadas… Espero la ansiada película, con la entrada en la mano, no esperando mucho, para no desilusionarme después. Sólo voy a acumular éste capítulo súper-especial en mi retina, para tener más chistes internos con mi hermano.

Post Scriptum:
Por lo menos el cerdo asegura unas cuantas risas en el cine… espero que todos rían para que no me reten de nuevo por reírme muy fuerte.

Post Post Scriptum:
Espero no exclamar un “me lleva la cachetada” o “me quiero volver chango” después de ver el filme. Espero exclamar un “de lujo, maestro”.


Post Post Post Scriptum: He dicho una y otra vez que los Simpsons NO SON MONITOS, por lo que espero que la gente sea conciente y no vaya con niños al cine, porque aparte de que un niño no entiende el humor de los Simpsons, es realmente desagradable tener un niño gritando "Mira el Homero" o "Papá ¿Cuánto falta?"... ya me pasó con Spider-Man 2 y fue atroz.

20/7/07

Los Nadies.


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: Los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: Los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.



EDUARDO GALEANO

18/7/07

Oniris.


Cuando despertamos, sabemos que algo soñamos pero es muy difícl acordarnos qué realmente soñamos. A veces quisiéramos seguir soñando, otras veces quisiéramos que lo que en el sueño nos pasa sea de verdad un sueño, porque si fuera realidad sería una tragedia. Qudémonos con los sueño que queremos sean eternos, aquellos que están hechos para nosotros y por nosotros, por lo que nada puede salir mal, excepto una cosa: Que nos despierten.
Oniris, es un minicuento de sueños que parecen realidad, pero que lamentablemente son realidades que parecen un sueño.


“¡Dos y cuarto! ¡Sale el de las dos y cuarto!”. Le gritaba Fresia, su hermana, mientras corrían, casi volaban para alcanzar aquel bus rosado que las llevaría al Paraíso, un pueblecito del sur de la ciudad. A Fresia se le cayó su boina mientras corrían.
Arnouveau, tenía mucho miedo de perder el tren, primero porque era rosado, y segundo porque nunca había viajado en avión. El avión de las dos quince ya se iba. Era un avión rosado, el color favorito de Arnouveau.
Ambas corrían y corrían, tan rápido que daba la impresión de que no tocaban el suelo, o al menos eso creía Arnouveau, sobre todo cuando de repente, olvidando que estaba corriendo, logró mirar a su derecha y observó a un niño igual al de la película jugando con una mujer. La mujer le arrojaba pañuelos desde unos diez pasos de distancia, y el niño con la palma abierta los recibía y los convertía en una llama cuyo humo tomaba la figura de un arco iris de tonalidades blancas, grises y negras.
Seguían corriendo y parecían jamás llegar. Decidieron tomar un taxi. Pero no pasaba ningún taxi rosado, porque obviamente para llegar a un avión rosado, había que tomar un taxi rosado. Menos mal que justo llegó ese viento del sur que le dijo su profesora y las encaminó a la puerta misma del avión. Tenían frío. Sacaron sus boletos rosados y se los mostraron al hombrecito de boina que los cortaba. Les dijeron que al fondo a la derecha estaba el baño y a la izquierda de éste estaban sus asientos: 54 y 56.
“Pero Fresia si los pedí juntos, no sé qué pasó”. Fresia no respondía. “Pero discúlpame, si yo traté de pedirlos juntos, pero te repito que no sé qué pasó”. Arnouveau se enojó ante la incorrespondencia comunicativa de su hermana. “Bueno, entonces me voy sola, pero en tren”. Se bajó del avión, tomó un taxi rosado y la llevó hasta el tren rosado. Subió al tren y el mismo hombrecito del avión le cortó los boletos. Algo raro había allí. Fresia estaba sentada en el fondo del tren, en el asiento 55, pero no llevaba su boina. “De veras que se le cayó mientras corríamos” pensó Arnouveau. Cerró su sombrilla y se sentó al lado izquierdo de su hermana.
El tren iba muy rápido... El tren iba muy rápido... El tren iba muy rápido... El tren iba tan rápido que se desprendió el techo y Fresia gritaba fuerte. Fresia gritaba muy fuerte. Arnouveau estaba tranquila, porque faltaba poco para llegar al Paraíso. El tren paró de repente y el hombrecito gritó “por favor todos muestren sus boletos, porque el servicio ha sido suspendido y deben ahora abordar el avión. Por su comprensión, gracias”.
Todos se fueron al avión rosado que esperaba afuera. Salieron por los techos. En la puerta del avión estaba el hombrecito, cortando los boletos rosados. “Al fondo sus asientos señoritas”. Les tocó el 54 y el 56. Dejaron de quejarse. Fresia quería seguir quejándose, pero Arnouveau se acordó de un aforismo que le había dicho Maritaine, una amiga francesa que conoció en la biblioteca: “Los problemas tienen oídos sordos ante nuestras quejas, aunque ojos atentos ante nuestros actos”.
El avión llegó al fin a su destino, bueno casi. El aeropuerto se había incendiado, por lo que debió aterrizar en el cementerio. Las hermanas se bajaron del avión, mirando en el horizonte la gran llamarada que había acabado totalmente con el aeropuerto.
Para llegar al Paraíso debían atravesar el cementerio, al igual que todos los demás. “Me da miedo, me recuerda el funeral de mamá”. A propósito de ese comentario, le llegó un papel en la cara, una especie de folleto rosado.

EXCAVADOR DE TUMBAS.
LLÁMEME AL 555 – GRAVEDIGGER.

Arnouveau se recordó de la interpretación de Delacroix de los sepultureros de Hamlet. Caminando por el cementerio, al igual que todos los demás, a Arnouveau le vino una idea. “Pásame el celular Fré”. Desconfiada, Fresia se lo pasó. “Pero Arnie, no me gastes muchos minutos”. Llamó al excavador de tumbas.
De atrás de un árbol, iluminado sólo por la luna de cristal que se mostraba esa noche, aparecieron dos hombres con aspecto de muertos, con aspecto de mineros muertos. Cargaban con sus picotas y sus palas, con sus chaquetas de cuero sin manga tiznadas por completo de carbón y uno de ellos acarreaba una carretilla en la que estaba tirado un cuerpo sin vida. “Mande” le dijeron a Arnouveau.
La idea de Arnouveau era poder ver por última vez a su madre, que de hecho estaba enterrada en el cementerio en que estaban conversando. “Quiero ver a mi madre, quiero saber cuánto me va a costar”. Los sepultureros cavilaron unos segundos. “La boina de tu hermana”. Fresia y Arnouveau se miraron instantáneamente. Luego ambas miraron la la cabeza de Fresia. La boina no estaba allí. La había perdido. “¡La tiene el hombrecito que corta los boletos!”. Corrieron hasta el avión, apresuradas, viendo que las turbinas ya estaban en marcha para partir. “¡Espere! ¡Mi boina!” gritaban mientras corrían, corrían muy rápido, tan rápido que parecía que no tocaban el suelo. Mientras corría, olvidando que estaba corriendo, Arnouveau logró mirar hacia la izquierda y vio la menuda figura de su madre vestida de novia. No se veía feliz, se veía triste y solitaria, sobre todo solitaria. Intentó parar de correr en línea recta para dirigirse donde su madre, pero iba demasiado rápido como para parar.
Llegaron donde el hombrecito de la boina. ¡Sí, era la boina de Fresia! “La recogí mientras corrían muchachas, no quería robarla”. Fresia golpeó al hombre, lo golpeó con su puño en la nariz, lo golpeó tantas veces que su nariz estalló en sangre. Se le veía el huesito de la nariz. Se despidieron del hombrecito, tomaron la boina, se sacaron los zapatos de tacón alto para correr más rápido y se largaron a correr.
Para entrar por segunda vez al cementerio debían pagar una especie de peaje. “Son dos libras” les dijo el hombrecito, el mismo hombrecito de los boletos. “¿Libras?” se preguntó Arnouveau. “¡Ah, libras!”. Sacó cuatro libras y pagó por las dos.
Corrieron hasta la tumba en la que las esperarían los excavadores de tumbas. No estaban. Siguieron su camino.
Llegaron al Paraíso. Era un verdadero infierno. Fuego por todas partes, gente muerta en todos lados, perros desnutridos con ratones muertos en sus hocicos, vehículos en llamas y un camión azul. Se dirigieron al camión azul. Era un camión como el de Los Magníficos, sin las ruedas traseras y con las puertas abiertas. Fueron a la parte de atrás, abrieron las puertas de la cabina trasera y se encontraron con una horrible imagen: Docenas de bebés muertos, más bien reventados, molidos, aplastados contra el piso del camión. Las chicas se quedaron sin habla. Llegaron los sepultureros con sus palas. Pidieron permiso a las muchachas y comenzaron a retirar con la pala los restos de carne y huesos que constituyeron alguna vez niños. Echaban los restos en un saco que decía:

HARINA – MOLINO DE TRES CUARTOS, CASS GARAMY.

“¡Eso!, necesitamos harina, tenemos que ir con ese Cass Garamy”. Le preguntaron dónde podían encontrarlo a los sepultureros y caminaron en la dirección indicada.

* * * * * * * * * * * * * * *

Sonó el despertador, marcaba las 7:00 a.m. Se quedó quieta, mirando el techo. Tratando de recordar el sueño. No pudo. Trató de conciliar nuevamente el sueño para volver a ese sueño tan bello. No recordaba de qué se trataba, lo único que recordaba era que era muy bonito. “Había mucho rosado y estaba la Fresia”. Siempre sueña con su hermana para la conmemorativa fecha del accidente que le quitó la vida. “Pudimos haber sido las dos…”.
No tenía que ir a la universidad. Era sábado. Tenía que ir al cementerio, con su mamá.

14/7/07

La Cultura.


Suelo coleccionar cosas. Desde chico, si encontraba una cosa que sea del mismo estilo que otra, y habían más similares entre sí, no podía dejar pasar esa colección en potencia. Tazos, laminitas, cartas, figuritas, stickers, juguetes del McDonald´s, estampillas, incluso tapas de botella, envases de axe, piedras, lápices, llaves, monedas de diferentes países... etcétera. He coleccionado de todo. Ahora colecciono menos, pero sigo coleccionando de todos modos: Discos de Franz Ferdinand, The Strokes y Beck, los capítulos de los simpsons en VHS (tengo como 312 capítulos o 43 cassettes, según el último conteo), libros de la editorial Universitaria, y últimamente mi loco afán es estar de los primeros el día sábado en la mañana frente al kiosco para comprar calientita La Tercera del sábado, pues adentro viene mi querido suplemento de Cultura.
Corría mi época intelecto-retraída (tercera etapa de mi vida), cuando se anunció que La Tercera haría de su sección cultural un suplemento autónomo estilo revista. La noticia me interesó menos que una colilla de cigarro, sin embargo por casualidad me encontré el suplemento en el asiento de la micro (amarilla) cuando volvía del Bellas Artes. La revista me llamó la atención, gracias a mi ignorancia: En la portada aparecía un tipo disparando con una boina, todo en blanco y negro. “Huidobro Dispara”, se leía en el titular. Desde ese momento no paré de leer La Cultura. Con ese tomo le tomé animosidad a Neruda, me enamoré de Huidobro, supe quién era Martin Heidegger y aprendí a valorar a Jocelyn-Holt.
De ahí que me sorprendo con cada portada de la Cultura: Jorge Luis Borges, Botero, Roberto Matta, Martin Scorsese, Pablo Neruda, U2, Mario Vargas Llosa, José Donoso, La pequeña Gigante del Royal DeLuxe, Clint Eastwood, Andy Warhol, Roger Waters, G.G.M., 300, J.R.R. Tolkien, Woody Allen, Isabel Allende, Darth Vader, María Luisa Bombal (Think I´m in Love!), unas Converse estilo Frida Kahlo, Harry Potter, Björk y mis vitales Simpson. (Espero salir ahí algún día)
“Todos remiten la cultura a su oficio. Para los saltimbanquis es cultura hacer malabares, para los literatos es cultura un libro, para un cocinero la comida” Es verdad, todos cierran sus mentes ante nuevas posibilidades culturales, nadie admite que la cultura abarca mucho más de lo que se supone. Ser culto no está dado por hablar de modo sofisticado, ni por leer a Cervantes, ni por reírte de los chistes del Mercurio (que por lo demás hay unos que son de culto, por lo fomes). La cultura está determinada por conocer qué hacen tus contemporáneos, qué hacen tus coterráneos, qué hacen tus coetáneos, qué gustos tienen las personas con las que convives diariamente. Cultura es conocer cómo funcionan y funcionaron las cosas, en todo ámbito.
Por eso colecciono esta Cultura, porque me muestra las ideofacturas que el mundo está produciendo y recopila las grandes ideas de antaño que repercuten hoy.
Hoy tengo el número 42 en mis manos, y le agradezco todos esos datos freaks referentes a literatura, cine, teatro, música, pintura, arquitectura y filosofía.
¡Cultura, gracias por ser tan ecléctica!




Servicio de Utilidad Pública: Revisando mi colección, percaté de que me robaron los tomos 2, 3 y 12, así que hago un llamado público. Si alguien tiene esos tomos, haga el favor de indicármelo.
El Cheloveco.

13/7/07

Coca-Cola (Coke).


Siempre ha estado ahí. Es como el espejo del baño: Nadie sabe quién lo trajo, ni cuándo lo trajeron, el punto es que está ahí, intacto, viendo pasar nuestros días, todos y cada uno de ellos, indicándonos qué hay para hoy, recordándonos que el tiempo pasa, aunque no lo parezca. Una función similar es la que cumple Coca-Cola. Al igual que el espejo, nos recuerda qué tenemos que hacer: Tomar Coca-Cola.
Coca-Cola nos mira en cada lugar, siempre está ahí. Cuando esperamos la micro; cuando vamos en el metro; cuando estamos esperando que el Boomerang nos deje caer; cuando escuchamos la radio FM y AM; cuando vamos a hacer un ensayo para la PSU; cuando compramos una Pepsi; siempre hay una Coca-Cola que nos mira y nos dice qué tenemos que hacer: Tomar Coca-Cola.
Parejas felices, niños sonrientes, abuelos que recuerdan sus años mozos, mamás que quieren a sus hijos, familias perfectas (mamá, papá, hijo, hija, perrito), chicos cool, chicas fashion, superestrellas del rock, astros del balón… todos ellos disfrutan de una negra, fría, suave, refrescante, sabrosa y reconfortante Coca-Cola.
Si incluso, ha pasado a formar parte de nuestra cultura urbana. No lo notamos, porque está tan enraizada que es tan obvia su presencia como que todos sabemos quién es Elvis Presley o Bart Simpson. ¿Quién no ha tomado Coca-Cola con café o Coca-Cola caliente para derrotar el sueño? Si incluso, en sus comienzos la Coca-Cola era un símil de la Aspirina.
El punto es que la Coca-Cola siempre está ahí, haciendo de todo, obligándonos. Su publicidad siempre es la más llamativa, siempre la más convincente, siempre con el jinggle más pegajoso, siempre con la promoción con más arrastre, siempre con un envase más económico y con una modalidad distinta.
La Coca-Cola se ha vuelto una verdadera necesidad básica, para todos los estratos sociales. No es necesaria para el hombre, pero al menos eso es lo que la publicidad dice, y eso es lo que vale.
Todo el mundo toma Coca-Cola: Orientales y Occidentales, Negros y Blancos, Comunistas y Capitalistas, Pobres y Ricos, Hombres y Mujeres, Niños y Ancianos. Dejar de tomar Coca-Cola es difícil, y más difícil aún cuando todos los que te rodean ya están inmersos en la vorágine del consumismo.
Ya he intentado tres veces de dejar la Coca-Cola, a pesar de que no soy un ferviente consumidor (no he tomado más de un litro a la semana, considerando que la estadística es de medio litro diario por persona).
Voy a dejar de tomar Coca-Cola, aunque todo el día esa roja imagen me diga que voy a ser un perdedor, un fracasado, un infeliz, un apartado social, un extraño, un sucker, un aburrido, un desgraciado, un idiota y un tarado. No sé porqué voy a dejar de tomar, quizás de puro ocioso, quizás de anti-sistémico, quizás de aburrido, aburrido ante la monotonía del color negro, quizás de puro iconoclasta. Si debe ser de puro iconoclasta.
Y cuando vaya a un local de comida rápida, pida un combo 3 y la señorita atendedora me haga la obligada pregunta "¿Coca-Cola las bebidas?", le voy a poder responder "No, Sprite".
No es un gran cambio, pero es un cambio.



Photo by Vale.

El Nivel.


No sé si se puede definir cuál es el nivel que sigue. Al menos por ahora, las miradas son intencionalmente opuestas, las direcciones se vuelven habitualmente nulas. Para saber cuál es el nivel que sigue, necesito que me digas dónde estamos… si es que estamos. Hard To Explain. Bien, puede ser difícil, pero no puedo, al menos respecto a ti, construir un Castillo en las Nubes, no puedo basarlo en supuestos. Ojalá pudiera huir, a un lugar lejano. ¿Para qué? Sólo para huir. ¿Huir de qué? De la cámara lenta. ¿Con la que te grabo? No, con la que nos graban.
Típico del teatro de este siglo, mucha poesía, poco sentimiento. La vida es una poesía. Sí, pero un culebrón no es poético. ¿Todo se rompe para ti? No, sólo lo de débiles cimientos.
¡Perfecto! ¿Juguemos? ¡Así que ahora quieres jugar! Si, y prometo no usar tu cabeza como un revólver… ¡Además era Revolución Rusa! Sabes que eso no es una excusa razonable… pero en fin, estoy aburrido. Entonces ¿sí?
Lo último que le dije era que había roto las reglas del juego. Me quedé sin balas, sin balas y sin balas, balas de las naranja, naranja Vincapervinca. Usó mi cabeza como un revólver. Al menos tengo las manos (frías) útiles para escribir una carta de socorro.
No sé qué rayos ganas con lo que me haces que hagamos. Pasar el tiempo. ¿Para qué? Para el gran día. ¿El jueves? Da lo mismo el día que caiga, de hecho no tengo idea. ¿Y no te da miedo? Me da vergüenza. Debería. ¿Sí? Sí.
Estoy equilibrándome, por tu culpa. ¡Sabías que la confianza pesaba más que una pluma! Pero por jugar, por jugar ese demoníaco jueguito... ¡Porqué no me quedé con las Hermanas Tijera! A ti también te gusta el juego. Si, pero ya no. Me gastaste todas las balas. ¿En serio? Si, de verdad. Me quedé sin balas por tu culpa. No voy a jugar nunca más.
Tres semanas después me invitó a jugar. No me acuerdo si acepté o no. Lo que sí, sé que estamos en otro nivel, sin balas, pero al fin en el siguiente nivel.

11/7/07

¡Rayos!


02. Literatura de la Basura: Un ejemplo.
08. Una niña pinta un cuadro.
45. George habita una isla.
72. Hola… ¿No te conozco?
16. Pero si te dije que no fui.
20. No hay nada más fome que leer un libro obligado.
19. Cuando te llaman, contesta, pero no en la calle.
01. Bacán: Que tiene bacanidad.
37. Aquí si estamos entre caníbales.
54. Cuando recorro tu piel, no sé si dejarme ganar o hacerte perder.
68. Converse (No por la marca de zapatillas, sino por el acto de conversar).
33. La luz del sol tiene somníferos.
97. Cargo con los Rolling Stones ¡y qué!
60. Pensar por otros es muy frecuente.
84. De T-34 y Tigers.
74. Míralo… ¡Míralo, se revuelca!
67. Y no estabas en la rima que duerme en todas las palabras.
11. ¡Golazo!
61. Esquivo mi mirada y estás siempre ahí.
23. Nada obtendréis de nada.
70. De reyes locos y locos reyes.
65. Cuando veas a un forajido nunca le muestres los dientes.
04. 11 de cada 10.
10. La niña tiene un cabello realmente verde.
12. Su cuadro es realmente naranjo.
02. Oasis - Lyla.
44. Si no la recoges, te doy un beso.
13. Es un naranjo Vinca-Pervinca.
39. ELUNO.
88. Chau. ¿De verdad? Sí, Chau.
31. Es que no me cabe en la cabeza…
69. The Telephone is ringing, and is for you, fucked!
79. Bubblegum(ers).
53. Sus tatotillas.
77. ¡Tengo Miedo Torero!
15. Cuando rima, no calza. Fondo/Forma.
99. Mira, entra en el juego.
41. ¡Qué buen tema!
03. ¡Caput!
00. El Cheloveco.

10/7/07

Según los Cálculos, los Cálculos Fallan.


Todo pronosticaba ser un día normal para Leotardo. Un día normal para Leotardo, era el equivalente a un día funesto para cualquiera que se encuentre en la norma de normalidad. Tenía una especie de afanoso afán en cuanto a preocuparse, lo que incluso parecía serle grato.
Todos creíamos que era un perdedor porque quería serlo, no era necesario preocuparse tanto por las cosas. Todo le preocupaba a Leotardo, sin embargo nunca se ocupó realmente de algo. Vivía en el mañana a tal extremo que olvidaba su ayer y cometía los mismos errores en el hoy.
Ese jueves (el jueves negro) lo tenía planificado desde hacía ya una semana: El despertador sonaría a las 5:59 a.m., siendo que estaba programado a las 6:20 a.m.; tendría que abandonar el sueño que lo dejaba escapar de la realidad, para efectivamente afrontar esa misma realidad, que lo recibía con sus brazos fríos y abiertos; estaría lloviendo, por lo que no podría evitar llevar el abultado abrigo que su madre le obligaba a llevar en los días de lluvia; caminaría seis calles hasta el metro y debería hacer una cola constituida por cerca de 80 personas, ya que según sus cálculos, ese día tendría que cargar su tarjeta de transporte; subiría a un vagón sobreexplotado respecto de la dosis permitida de personas que puede recibir; llegaría de mal humor a su escuela, pues el atraso de ese jueves sería el sexto en el mes, lo cual implicaría una suspensión de clases para el día viernes que seguía; respecto del ámbito escolar, debía exponer acerca del creacionismo literario en literatura, sobre lo cual no prepararía nada y afrontaría su mala calificación; luego le seguiría una extensa prueba de matemática, la que realmente le causaba pavor; terminaría el día escolar con una horrible clase de química, en la que le entregarían el puntaje obtenido en una prueba pasada, en la que espera de hecho una reprobación… sin embargo, no todo el día sería un día normal, según lo que había planificado: a las 2:30 p.m. podría verla a ella, y si tenía los ánimos podría, quizás, preguntarle la hora o pedirle fuego. Después de eso, no le importaba que pasara con su día.
Llegó el fatídico día anunciado. Sí, es un día fatídico, pero lo será sólo hasta las 2:30 p.m.
El despertador sonó correctamente a las 6:20 p.m.; era un día cálido, muy atípico de ese gélido invierno; no llovía y su madre dormía plácidamente; sus cálculos habían fallado, y no era necesario hacer la terrible cola, que por lo demás excedía sus cálculos: era de más de 130 personas; subió al vagón del metro, pero algo extraño había allí: estaba vacío, lo que provocó un trayecto mucho más expedito hasta su destino; no hubo atraso alguno; su profesora de literatura estaba enferma; la prueba de matemática se había postergado; le entregaron la prueba de química, en la que curiosamente estaba plasmado un notable 7.0 dentro de una circunferencia… Qué día más anormal, pensó, todo me ha salido bien.
A veces los cálculos fallan. Eso se dijo al ver cómo una camioneta roja atropellaba a la chica de sus sueños. Los cálculos a veces fallan.

2/7/07

La Revolución Rusa.




En plena Revolución Rusa puedo dejar de creer… nunca en las ideas, pues es difícil que ellas te traicionen, menos cuando les estás dando cuerpo. Puedo dejar de creer en aquellas “ideas con cuerpo”, por mencionarlas de alguna forma. Me refiero a las inspiraciones. Ellas son como la palabra: Si no dan Vida, Matan. En este caso dieron vida al intentar matar. La vida se obtiene al alcanzar la Libertad… ya saben cómo.
Me aburrí de jugar. Un saludo – Hola –, un Juego y la despedida – Chau –.
“¿Juegas?”, me dice. “¿Juegas otra vez?”. Ya le he dicho tres veces que sí a esa pregunta. “No”, le digo, y es como si me sintiera más liviano, como si me parara en un taburete más alto que el que tenía bajo mis pies. “No, no juego más”. Y me siento Loser, pero al menos un Loser libre. Sacudir el yugo es posible incluso en plena Revolución Rusa.
No jugué porque usaste mi cabeza como un revólver. Tenía la ilusión de la Libertad, pero siempre estuvo ahí la Esperanza como fiel guardiana. Esperé a que se durmiera y salí, y más allá me esperaba el tren de la Demencia. No me subí. No sé por qué no me subí. Debe haber sido por el frío, la nieve o quizás por la misma Revolución Rusa.
“¿Jugás ahora?”, me gritó desde su habitación. Me doy media vuelta, asiento con la cabeza y corro hacia ella. Nos sentamos en la mesa. Me saco la cabeza y le disparo. En Revolución Rusa, sólo yo puedo ocupar mi cabeza como revolver.
“¡Otra vez!” le dije. “No, ya no quiero jugar contigo… ¡Habíamos quedado en que los grandes no juegan poh!”. Eso creí yo, pero en fin: Estamos en plena Revolución Rusa.

26/6/07

BUBBLEGUM (Chicle).


Dicotomía Sideral. Una paradoja. Una paradoja sideral. Sideral por lo poco asertiva, lo estratosféricamente poco asertiva. En un mundo apurado y estresado, en el que nadie tiene tiempo ni para una sonrisa, me percibo como un oasis, como una paradoja o simplemente como un caso aparte. Aparte porque me aparto, no de la gente, sino del ritmo de vida. Vida que se vive, y se vive para contarla, después, no ahora, sí después.
Creen en los monstruos creados por ellos mismos, tal como crean dioses para tener algo firme y estable en que aferrarse dentro de un mundo caótico, inestable y groseramente sucio. Crean monstruos para creer en ellos y auto-persuadirse del precepto “nada es fácil, nada es bueno”. No quiero considerar ese precepto: Mastico un chicle.
Qué fome no preocuparse, suelen decirme. Me ocupo en vez de preocuparme. Para preocuparse hay que tener tiempo, y no tengo tiempo para esas cosas: Si lo tengo para masticar un chicle.
Los libros, los discos, las películas, l@s amig@s me guiñan. No puedo acariciarlos. Lo único que puedo hacer en mis lapsos libres es… masticar un chicle.
He probado todos los Dentyne y los Bigtime: Sandía, Menta, Ultra, Bubblegum. Aqua, Fusion, Canela, Berry… Concluyendo que sólo los Bigtime me permiten hacer globos, globos que son el paroxismo del asueto posible en un día de Quarto.
Rebusco en la rima que duerme en todas las palabras, pero todo se distorsiona y se vuelve a armar, no pudiendo rescatar esos versos perdidos en el abismo rocalloso de basura literaria, abismo de lo inconcreto.
“Nada se obtiene de nada” (“El Rey Lear”, Shakespeare). Y realmente, no hay nada peor que aquello que no se hizo. Por eso hay que hacer lo que se debe, lo que se puede y lo que se quiere, pero ¡En ese orden!

15/6/07

No Hay Verdades, Sólo Argumentos Convincentes.




“Quien controla el pasado controla el futuro: Quien controla el presente controla el pasado” (“1984”, George Orwell).

La “Verdad” es un elemento muy utilizado en política, sobre todo cuando de sacar la Historia se trata. Quién maneja la Verdad Histórica, es muy difícil de definir, no así quién controla la Verdad Política.
La Verdad Histórica es aquello que se remite particularmente al suceso mismo que ocurrió en el pasado, su descripción lo más rayana a la inexistencia de sesgo y limitándose, en lo plausible, a lo meramente objetivo.
Lo otro es la Verdad Política, la verdad que conviene que se sepa, pensando siempre de manera proselítica. Aquel(los) que tiene(n) el poder pueden incluso manejar el pasado, teniendo a su favor: el intervencionismo intelectual (Censura), el paso del tiempo (que provoca el olvido) y en muchos casos la fuerza física (Coerción).
Todo ese poder deriva que, según las necesidades políticas, se maneje la historia ya sea mintiendo o ya sea ocultando parte de la verdad.
En los regímenes totalitarios, evidenciamos de manera clara cómo se llevan al paroxismo valores necesarios para echar a andar el sistema y que no son muchas veces coincidentes con los que se proclamaban hasta entonces; como se culpa de sobremanera todo aquello que atente en contra de la palabra absoluta del sistema; como se manejan hechos y acontecimientos sucedidos, para exaltar otros que son necesarios que sucedan; como se baja el perfil a aquellos actos que en un momento fueron apoyados por el oficialismo y que luego, al atentar contra él, fueron considerados traiciones; como se destruyen aquellos principios que, en un comienzo, fueron la clave para llegar al poder, y de acuerdo a la situación política tuvieron que ser desechados o modificados; como se adora y después condena a ciertos personajes importantes en el desarrollo del sistema, que fueron víctimas del sistema tan sólo por su consecuencia política…
La Verdad Política, es aquella verdad que conviene que se sepa, según las necesidades políticas imperantes. Es una Verdad o Historia (entrelazando ambos conceptos) que puede ser considerada como “moldeable”, ya que su concepción reside en gran parte en quien la utiliza.
Para llegar al poder, es como en la guerra y el amor, todo se vale. Si bien no debería ser así, políticamente está esto admitido, pues nadie está en la posición de acusar al otro, básicamente porque “todos lo hacen”. El populismo, y más aún la Mentira, son elementos comunes en las carreras por el poder. Se promete algo que se sabe no podrá ser cumplido, o se prometen cosas que luego pierden su prioridad, pues como sabemos “otra cosa es con guitarra”. El poder cambia a las personas, no al revés… las promesas o ideales cambian por que las personas cambian… en definitiva, el poder cambia los ideales, pero el poder siempre permanece intacto.

”Si ella misma hubiera concebido un cuadro del futuro, sería el de una sociedad de animales liberados del hambre y del látigo, todos iguales, cada uno trabajando de acuerdo con su capacidad, el fuerte protegiendo al débil (…) En su lugar (…) habían llegado a un estado tal en el que nadie se atrevía a decir lo que pensaba, en el que perros feroces y gruñones merodeaban por doquier y donde uno tenía que ver cómo sus camaradas eran despedazados después de confesarse autores de crímenes horribles. No había intención de rebeldía o desobediencia en su mente” (“Animal Farm”, George Orwell)

Sin embargo, “El Peso de la Noche” puede más y cuando están acalladas las voces, todo vuelve al orden, al desorden, acostumbrado.