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1/1/08

El Crónico Último Día.


Desde que mi memoria comenzó a grabar imágenes, las del día de año nuevo son similares. Me despierta un palmetazo del Sol, de ese Sol de la una y media de la tarde. Me levanto como un zombie, separando el denso aire para poder ir al baño a darme una ducha que me devuelve a mi estado normal de “persona con calor”. Almuerzo con mi hermano a alrededor de las cuatro, esperando la caótica estampida de labores que mi familia se alista a realizar. Tras el almuerzo debemos refugiarnos en nuestras respectivas trincheras para evitar ser arrollados por la manada de mujeres aceleradas, preparando todo para la única noche en que nada debe salir mal, y lo tienen que hacer rápido pues el año ya se les va de las manos como si fuera un puñado de aire.
Con mi tío y mi hermano, siempre hemos salido desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche el día de año nuevo ¿La razón? Evitar el caótico, caluroso, denso, tenso, alterado, acelerado, dramático, y en general femenino ambiente que rodea la llegada del nuevo año nuevo que llega.
Vamos a caminar, durante todo ese lapso, por el centro santiaguino, donde logramos visualizar la esperanza en los rostros de la gente a los pies del coloso que cobra vida sólo en año nuevo: La Torre ENTEL. La gente con su comida, sus globos, sus cornetas, sus ilusiones, sus esperanzas, sus malos ratos y la típica frase “al fin se va este año”.
Había un cheloveco totalmente ebrio, cantando plegarias a algún dios y en contra de su familia que botado lo dejó. Hice la pregunta retórica a mi hermano de que cómo no pudo esperar un par de horas para embriagarse a destajo en su casa. Mi hermano exclamó “¡Claro, se pierde lo mejor!”.
Una señorita me dijo “¿Subes?”. No entendí primero, luego sí, y me pregunté quién podría aceptar esa invitación a “subir” a vísperas de año nuevo. Alguien que pasa la noche de año nuevo con una puta debe ser alguien sin el sentido de “lo mejor” que me decía mi hermano, alguien sin ese “lo mejor” esperándolo en casa. La cena de año nuevo debe ser la cena más esperada del año, por lo que alguien que la deseche así como así en la entrepiernas de una puta al lado de La Piojera es porque simplemente quiere olvidarse de esa cena.
El día de año nuevo es como un ritual. La gente despide el año esperando que las deidades manden (siempre) uno mejor, para lo que le ofrecen creencias en supersticiones baratas, además de fuegos de artificio.
Los fuegos de artificio son los que de mejor forma representan todo el sentimiento y la mística del día de año nuevo: Cartuchos que lo único que hacen es ascender y explotar, una y otra vez, año tras año, pero cada año sorprenden más que el anterior, recordándonos que esto pasó el año anterior y que volverá a suceder el año próximo.

15/12/07

El Muro de los Recuerdos.


Sentado frente al muro. Observando los detalles de construcción, pero pensando en otra cosa mucho menos fría que un muro. Intentando escuchar lo que el muro pretende decir a través de la activación casi eléctrica de recuerdos que resplandecen con el simple click de una imagen. De uno en dos y de dos en tres, los recuerdos llegan y se van, vienen y se quitan, suenan y se opacan, casi digitalmente. Vienen colores, se van sonidos, aparecen caricias, vuelven sabores y también olores. Chic chic chic llegan las imágenes una tras otra, inducidas por otras imágenes. Lo mismo pasa con los colores, los sabores, las caricias, los sonidos y los olores plim plam plus click chac pass. Pasaban y pasaban, una tras otra las sensaciones que guarda el cuerpo en su memoria hasta que GUAUUUU desde el fondo. AÚUUU desde más allá del muro. Intentaba concentrarme para ver qué aullaba de esa forma tras el muro, pero mientras más lo intentaba, menos me era posible averiguarlo. Me había volatilizado al pasado, pero ese aullido me hizo volver. Y en buen momento, porque una pequeña trampa mental basta para sumir a cualquiera en una vorágine de porqués. GUAUUUU de nuevo y definitivamente ya estaba sentado en el presente: se me había acabado la gasolina de la máquina del tiempo. Mi problema actual era averiguar qué aullaba tan estrepitosamente. Me paro y salgo a la calle, siguiendo el AÚUUU y GUAUUU AAAAAH. El aullido cada vez es menos agudo y cada vez más agónico. Lo más lógico para esa fuente de sonido debía ser un can. Y en efecto, era un perro, famoso en las localidades cercanas por lo demás. Un círculo curioso lo rodeaba murmurando mucho del pobrecito-perro, de los desgraciados que lo atropellaron, del cuidado que deben tener los niños al jugar en la calle, de la irresponsabilidad de los conductores y derivando así en problemas sociales cada vez más generales. Mucho murmullo, pero poca acción. Después de enterarme de lo sucedido al perrito (sólo a través de los comentarios del círculo curioso) me quedé, morboso, contemplando esa miserable escena que, según mi parecer era sólo apta para mayores de 18, pero que sin embargo la mayor cantidad de espectadores era conformada por impúberes. Creo que los niños no debieran ver eso, menos cuando el perro deja de respirar y empieza a echar saliva por el hocico mientras sus vidriosos ojos miran a un horizonte que jamás volverá a buscar y los nervios se le comienzan a recoger. Eso fue lo más sórdido de todo esto: El perro echado a un lado de la calle. Los niños rodeándolo con sus caritas llenas de esperanza, que luego sería inútil. El perro comienza a dar sus últimos estertores, sin embargo la inocua imaginación de los pequeños los convierten en posibles “segundos aires” que lo harán resurgir de las profundices. Los niños, animosos ante cualquier movimiento de muerte parecido a un movimiento vital, lograban auto-engañarse de mejor manera de la que yo puede hacerlo. Cuando el perro no quiso resistir más de esta vida cruel y comenzó a enrollar sus nervios musculares, los niños, al contrario de cómo debía haber sido, se alegraron al tener la falsa, pero esperanzadora imagen de que ello era un signo de vitalidad. Míralo se está levantando, gritaban algunos de felicidad, mientras caminando me iba de vuelta a mi muro para evitar ver la escena cruda del descubrimiento de la verdad para los niños, pero también me iba al muro a buscar algún recuerdo que me ayudara a impedir que los ojos vidriosos de ese perro y las caritas de esperanza de los niños entraran en mi memoria, evitando que esos lastimeros GUAUUUU retornaran en un momento inesperado de recuerdos frente al muro. Al final, cada uno pinta su muro del color que quiera.

20/11/07

Depende de la Intención con la que Leas.







Cada uno ve aquello, y sólo aquello, que quiere ver. Sin embargo, a veces vemos lo que no queremos muchas veces ver, y que de hecho allí está. Nadie usa la lente que no quiere usar.
Literatura. Cualquiera puede pasar sus ojos por encima de las letras de un texto. Pocos pueden leer un texto. Muchos pueden leer lo que escribo, pero pocos pueden llegar a interpretar de manera más correcta lo que leen, porque pocos saben porqué escribo y a qué escribo y de qué escribo, e incluso a quién escribo, en cada texto. La mayoría de las veces le escribo al sistemático viento… la mayoría de las veces, pero no todas.
Siempre me lo han dicho, y por eso siempre lo digo: “La poesía es el lenguaje de los cobardes”. La mayoría de las veces escribo poesía, a pesar de estar escribiendo en prosa ¿Se es cobarde por expresarse de manera más íntima? ¿Se es cobarde por temer a corresponder demasiado? Puede ser. Sin embargo, uno parece estar escribiendo como cobarde, pero no es así: Uno dirige sus mensajes. Selecciona elitistamente a su lector. Utiliza un lenguaje incomprensible para el mundo, inentendible para la gente, pero inteligible totalmente para el receptor deseado. Lo receptores ajenos pueden interpretar lo que quieran (como cual vieja copuchenta), porque ellos no tienen la menor incidencia dentro del universo emisor-receptor. Es un discurso privado, donde el universo de ambos es intocable.
Algunas ideas son incomprensible, y otras no tanto. Porque la rueda siempre giró, desde que empezó a girar, a pesar de creer que por un momento dejó de girar, siempre estuvo girando, lo que después quedó demostrado. De ruedas que tienen título, de títulos que obtienen comillas, de comillas que se hacen para el público. Qué bueno que las masas son inconscientes, que la gente es superficial. Lo que sí, hay que tener cuidado con las cosas, porque las personas son cosas. Al siguiente nivel. Lo que implica cambiar de estro… y eso es un buen indicio, para todos.
Bueno, cada cual lee lo que quiere leer. A veces lee menos, a veces lee más. A veces se actúa menos, otras veces se actúa más. Algunas veces damos más, otras veces menos, confiando o temiendo a recibir más o menos. Sin embargo, hay que estar dispuesto, siempre, a aprender.
De hecho, ser rudo o sexy no importa cuando logras descubrir cosas o pasas a convertirte en un pilar sostenedor fundamental del cielo constituido. La confianza hace girar la rueda, sobre todo cuando la confianza es tal que logra soportar ese estratosférico cielo. Cuando te conviertes en un pilar, todo es recíproco, pero hasta el momento va poco del nuevo nivel.
Al menos el doble sentido interno funciona sin que los demás se den cuenta, y eso da otro nivel de confianza que se puede aprovechar cuando no se está a la vista paciente de los demás.
Algunas ideas son incomprensibles, y otras no tanto. Cada cual lee lo que quiere leer. Lee lo que quieras leer, porque esa interpretación va a ser, aunque no lo creas la más correcta de todo el universo.

18/11/07

"Atomic".



Para partir la partida hay que partir, primero, la parte que parte desde la primera parte hasta la parte que parte las otras dos partes. Lo explico, pero parte a parte.
Si quieres vas, tomas un vaso y te sientas. Corres. Mientras corres, no paras de pensar, pensar por lo menos en que estás pensando que piensas, y piensas, y piensas, y piensas… cosas que al final ni pensaste que sucederían, ni que podrían suceder tomando en cuenta los antecedentes de dicha causa, porque cuando se procede, se hace con conocimiento de causa de lo contrario lo inpensado puede suceder.
Si logras pensar en que piensas algo que valga la pena, para de correr, detente. Cuando pares de correr, no te detengas, sino que camina. Caminando ya todo es más fácil, porque no necesitas pensar tanto como antes: Necesitas actuar. Actuando, o haciendo actos, puedes obtener más concretizaciones de sueños cósmicos o atómicos.
Un sueño cósmico es el que nos permite volar más allá de nuestros sueños, porque sabemos que nuestros sueños son chicos en comparación con lo que podemos llegar a soñar: Tenemos miedo a soñar cosas grandes.
Un sueño atómico es el que nos da la posibilidad de cumplimiento a corto plazo, sin embargo es un sueño de menor envergadura que el sueño cósmico. Relación tamaño/tiempo es la de los sueños.
Volviendo a que los sueños se realizan sólo haciendo cosas, no podemos dejar de lado la importancia de tener a mano una mano que, en el mano a mano, te preste una mano. Me explico. Los sueños pueden ser colectivos.
Hablar de los sueños, a veces me da sueño, aunque es un sueño no tener sueño, para así tener tiempo de tener sueños. Son, más que sueños, ideas. Ideas en cuanto ideales. Ideales en cuanto idealizaciones. Idealizaciones en cuanto imposibles en el aquí-ahora-en-estas-circunstancias. Nada es posible ahora. Porque ahora no estás haciendo nada, más que leer. Pensar quizás. Haces cosas, para lograr cosas y tener cosas. Cuando tienes las cosas adquieres más cosas para poder guardar las otras cosas que, entre cosa y cosa, cosas traen. Me explico. Lo imposible es lo que no se intentó.
Como idea, al final, es buena idea lo que piensas mientras corres, porque es tan imposible como cósmico y tan posible como atómico.

17/11/07

Soñar es un Sueño.


¿Para qué dormir? ¿Para soñar? Yo ya sueño estando despierto, no necesito cerrar mis ojitos para ver las cosas de un color que me agrade. Yo no duermo porque quiero, duermo porque hay cosas que traen somníferos, y ante ellos no puedo hacer mucho, porque al final soy sólo un hombre. 2001: Una Odisea en el Espacio, por ejemplo, es una película que viene con relajantes de músculo en sus escenas.
Pero no puedo ser egoísta. Hay personas que necesitan dormir para, no sólo soñar, sino además evadir la sórdida realidad que los ataca diariamente y que les impide soñar con los ojos abiertos, porque no tienen tiempo o porque no tienen plata.
A mí también, a veces, me invaden historias, escenas y personas sórdidas o con circunstancias sórdidas, pero todo esto no tiene un grado de sordidez tal como para impedirme moldear realidades a mi gusto, esculpiendo con el cincel de la imaginación.

16/11/07

Waiting...


“Mientras más te demoras en llegar a una cita, más larga se hace la lista de defectos de tu persona”. (Salvador Dalí).

¡Rayos! Bien, voy atrasado, nuevamente. Me dijo al mediodía en el Café Literario… y son las doce cinco. ¡Maldita sea! Me tuvo que esperar cinco minutos, y yo sé lo desagradable que es esperar a otra persona. Me va a odiar, lo sé, lo sé y me lo merezco ¿A quién le gusta esperar? Esperar a otro es, simplemente, la peor forma de perder el tiempo, porque en ese lapso no estás sólo esperando, sino que mientras estás solo haciendo nada, no te queda nada más que maldecir, insultar y matar mentalmente al inconsciente atrasado. Sacamos a relucir todo lo malo de ese malnacido (porque en ese momento deja de ser tu amigo, tu conocido, tu familiar… ¡Deja incluso de ser persona!). Y no sólo eso, cuando esperamos, la imagen que proyectamos es demasiado humillante: Sentados, mirando al horizonte, haciendo nada y pensando en todo. Uno piensa realmente las estupideces más estúpidas cuando está esperando. Sin embargo, pensamos sólo en nosotros mismos, en nuestra pobre persona que ha sido humillada en un lugar público. Pero ese pobre ser, egoísta, en que se convierte el que espera, no piensa de ninguna forma en la gente como yo, la persona que va atrasada. Y nadie va a atrasado porque quiere, siempre hay excusas, lo malo es que las excusas son inútiles en estos casos, y más aun tienden a agravar el problema. Porque esto de ir atrasado, a la larga se convierte en un problema a solucionar.
¡Uff! Llegué siete minutos tarde, ojalá que no esté esperando hace rato. La busco, no la encuentro. Que bueno, debe haberse atrasado también. La espero… Voy a verla si está adentro… quizás está en el baño… ¡Ah! Debe haber entendido a las doce y cuarto. La espero. ¿No creerá que es en la biblioteca de Santiago? No, le dije muy claro “en el Café”. Son las doce y cuarto, la espero. Igual, siempre se atrasa, quizás le pasó algo. Las doce dieciséis. ¿¡Por qué siempre se atrasa!? Eso es lo malo que tiene a veces. No importa, un amigo siempre espera a otro hasta que llegue. Doce dieciséis aún. Creía que era yo el atrasado y me apuré ¿Para qué?... Bueno, ya va a llegar: La espero. Doce veinte y no llega… Espera ¡Ahí viene!... Ah no, no era, pero se parecía mucho. ¡Por qué no llega! Es desagradable, sólo a ella le gusta que la esperen, pero llego tarde y no me habla en varios días. Doce y media ¿Se habrá equivocado de lugar? ¡Maldita sea! Me voy a tomar un Mokaccino mejor.

Voy en el cuarto Mokaccino, en el sexto cigarro y son las dos cuarenta de la tarde: Creo que ya he esperado mucho. He esperado casi tres horas a alguien que creí mi mejor amigo, pero que me doy cuenta que no es más que una mala persona, una cruel, inconsciente y vil despiadada persona… ¿Persona digo? ¡Es un monstruo! Me hizo esperar tres horas, después de lo bueno que fui… ¿¡Qué le costaba llamarme que no vendría!? Lo peor de esperar, es que de hecho tenemos la esperanza de que la persona llegará. Si nos avisa que no vendrá ¡Bien! Nos hacemos los ánimos para eso. Pero cuando el hombre se enfrenta a lo incierto cosas inesperadas ocurren en nuestra interioridad. ¿En qué momento pensé que esta tipa podía ser mi amiga? Me humilló, me abandonó, me plantó.

Esperar es como tener esperanza de algo. Nos ilusionamos y nos preparamos para una respuesta incierta. Con la esperanza no tenemos nada seguro, nada, excepto la certeza de que la respuesta no la tendremos pronto. La esperanza nos hace aplazar nuestra felicidad para después. La esperanza nos quita la libertad de elegir otra opción mientras no sepamos el resultado de la primera. La esperanza nos hace sufrir con agrado torturas, ya que suponemos son para un bien superior. La esperanza es sufrimiento, esperar es tener esperanza.

10/11/07

Da Life!


Es lo que más me gusta de la vida. Lo encuentro tan ingenioso de parte del que controla mi destino, si es que… Es un efecto residual, y que aun sabiendo que existe y reconociendo que pasará de nuevo (todos los días), logra sorprenderme, emocionarme, animarme, despertarme, asombrarme, extasiarme, llevarme al paroxismo, hacerme sentir el guardián de un secreto íntimo y privado lleno de exquisitos detalles subjetivos, enamorarme, despabilarme, desesperarme, confundirme, aclararme, aturdirme, anonadarme, obnubilarme, apasionarme, deleitarme, exaltarme, callarme y sublimarme, pero sobre todo enamorarme. Me enamoro de ese efecto.

El efecto. Te muestran dos fotos y te piden que expliques lógica, coherente y verosímilmente cómo se llegó de la primera escena a la segunda. Causa efecto. Si te mostrarán una foto en la que apareces tú besándole la mano al Papa, y te dicen que esa foto fue tomada mañana, ¿Cómo podrías explicar que desde tu “aquí-ahora” llegarás a, en unas horas más, estar en el Vaticano? Algo así es el efecto que me ocurre.

Si me hubieran dicho hace veinte minutos que estaría aquí-ahora, no lo habría creído.

El efecto me hace, pocas veces, extrañar la odiada rutina.

Es como leer un libro con final inesperado… y eso es siempre agradecido.

9/10/07

Cubo Rubik.


Seis por nueve.
Seis colores, divididos en nueve.
Seis: Verde, rojo, anaranjado y amarillo, azul y blanco.

Chic! (Giro).

Resolver problemas es como (Chic!) jugar con un (Chic!) cubo rubik: Intentas armar un color a costo de desarmar otro. (Chic!). Tiene solución (Chic!), es difícil (Chic!), pero tiene. Por eso (Chic!) tenemos que priorizar (Chic!) qué color armar primero (Chic!). En lo que a mí respecta, (Chic!) solía partir por el amarillo (Chic!), mas ahora parto por el verde (Chic!)...

4/10/07

Trabajo en Equipo Involuntario.


No siempre estuvo ese olivo. De hecho es rara cosa ver un olivo en plena ciudad de Santiago. Me parece que el año pasado no estaba… ¡Es más! Podría decir hasta que el semestre pasado no estaba.
De hecho el olivo no siempre estuvo. En efecto, el olivo creció gracias al transantiago ¿Cómo algo tan perverso pudo engendrar un olivo? Las perennes colas para abordar una micro del tercer mundo con destino a “su hogar” contribuyeron directamente en este joroschó suceso. Los starrios y débochcas de todo tipo, cansados de esperar aquella micro mesiánica, sufrían los castigos del hambre y también del ocio. La gente tiende a satisfacer ambas necesidades de una vez: Masticando algo. De esto se percató un astuto starrio. El starrio en cuestión, querido amigo, puso a un costado de la funesta cola de espera un puestecito muy feble en el que vendía aceitunas: El precio era muy bajo, casi tan bajo como la calidad y la procedencia de las mismas. Todos los integrantes de la cola diaria, cuando les tocaba pasar a un costado del starrio compraban, aunque no quisieran, esa idealizadas aceitunas. Muchísimos querían evitar la tentación, pues sabían que en realidad el sabor, el aspecto e incluso el olor de esas semillas no era del todo persuasivo, sin embargo algo dentro de todos (me incluyo) nos llevó a comprar una y otra vez esa mísera bolsita de aceitunas robadas.
Aquí viene el hecho importante. Cuando venía la deplorable y humillante micro, las personas debían escupir rápidamente el cuesco que tenían en la boca al suelo. Suelo que, aunque nadie sabía, era un suelo muy fértil, fértil al estilo balcánico, por lo que se produjo de manera muy fácil una relación favorable entre cuescos, tierra y lluvia. Por eso, de una semana a otra nos sorprendió, a todos los usuarios del sistema, que ya no debíamos pagar por las aceitunas, pues estaban al alcance de la mano.

13/9/07

¡Rayos! 2


07. Nausea.
06. Amelié: La Srta. Stencil.
36. Earth Intruders.
54. De Estroux.
22. Un gatito con sombrero.
71. Please, don´t feel sad.
33. ¨¡Que Viva!".
81. Simpática ella.
23. Mi clave no es esa.
59. ¿Yo? No, no fui yo.
72. Qué desagradable.
20. Mas "aun" aún no es más.
09. (Inserte nombre aquí).
04. La Diversión Total (f).
30. "Mickey Mouse dice..."
84. Tolstoiyevski.
26. Se nos pasó el centenario de la PSU.
43. ¡Rayos!
66. 6.
45. No, sin centellas.
44. ¿Rayos y Centellas?
18. Soy el ciudadano número zero.
01. Cualquiera lee un gráfico.
92. El verdugo (mi verdugo) del amor es mi tocayo.
63. De hablantes líricos y otras verdades.
47. Héroes, no heroínas.
35. La Sociedad de Los Poetas Muertos.
73. Uno es libre sólo cuando sueña.
54. Lo malo es no poder hacerlo.
79. Todos lloramos, menos los hombres.
90. La esperanza es el peor de los males.
28. Qué le pasó por la cabeza...
00. Santo Rayo.
05. Edípico.
13. El ocho soy yo, yo soy el 8.
99. CantaRíeGritaSaltaLeeCamina y Mucho.
46. Más vale la razón de mi mente...
55. En Scummy aparecen mis Balas.
10. De los Monos del Ártico.
12. Marún Faib, Billorc, De Quilers, Garbach...
80. Fuiste el primero en gritar la LIBERTAD.
67. Tranquil@, esto son sólo ideas sueltas.
74. ... que la fuerza de tu autoridad.
51. TC 2003... ¡Y no hay más!

9/9/07

Tiempos de Q-E-K.


¿Quién no anda con algo de Violeta Parra, Tito Fernández, Los Quincheros, Los Cuatro Cuartos o, por último, Los Tres en el MP3?
Se(p)tiembre es una época mágica del año. A partir del primer día del mes, puntual como un inglés, llega el sol. Las rosas son más rojas, el cielo es más celeste, Las mujeres son más bellas y la amada expele un sonido dulce desde sus pies al caminar, que nos traslada (con una cueca de fondo) hasta el Valhala criollo.
Nos dan ganas de zapatear, de agitar un pañuelo, de gritar “mierda” (la grosería permitida en septiembre: No gritarla es un atentado en contra de la patria), de comer empanadas, de hacer asados y de volvernos flojos.
Todos esperamos los días libres. Aunque los feriados caigan sábado y domingo, inventamos feriados de gracia. Surge el deseo de llevar al paroxismo el nacionalismo. Si alguien dice “no me gusta esta cueca” que tenga por seguro que será crucificado o quemado a lo bonzo por las multitudes embriagadas con la clásica chicha de Curacaví (chicha valla y curadora).
Cuando uno habla en septiembre, pareciera que todo adquiere rima: cuando se habla con la prima, cuando se habla con el de al lado. En fin todos están encantados, todo nos sale cantado.
En los diarios incluyen fotos coleccionables de los “próceres” de la patria: O´Higgins, Rodríguez y Carrera son los preferidos. Las revistas, más dos mil nueve noventa, vienen con Compact Discs de las mejores cuecas de la historia. ¡Quién no conoce el guatón Loyola!
En fin, Chile, por única vez en el año, es chileno. Terminado septiembre, se saca la bandera de la entrada de la casa, se apagan las cuecas, se borran las zapateadas, los floreados y los escobillados del patio, se aplica el Glade Toque para evitar el olor a cebolla, se guarda la parrilla, se quita la caña y la gente vuelve a ser seria, a meter música anglo en el MP3, se olvida del patriotismo y se sumerge nuevamente en este mundo globalizado y espera el próximo feriado, no muy patrio por lo demás: Halloween.

29/8/07

¡Extra! ¡Extra! ¡Extra!



Según estudios recientes, nueve de cada diez personas, vale decir el 90% del mundo posee un arma… sin embargo, de ese 90%, un 50% no sabe usarla; un 30% sabe usarla pero no se da la molestia hacerlo; un 15% la usa, pero para hacer el mal; en tanto sólo un 5% la ocupa a conciencia.

El arma es la inteligencia y las ideas.

17/8/07

Quarto de Locos: Sólo Tres Letras.


Todos estaban muriendo ante la duda; menos yo. Todos tenían la inseguridad, la confusión, la interrogante; menos yo. Todos tenían el miedo, el nervio, esa “cosa”; yo no. Todos tenían un mismo Némesis: La PSU.
Me importaba más una inesperada invasión extraterrestre que la prueba en cuestión. Mas el determinismo influye, y desde vuelta de vacaciones de inFierno que tengo ese cosquilleo cuando mencionan las tres mágicas letritas: P-S-U.
Aunque no me preocupa tanto el puntaje, sí me preocupa lo poco que queda, lo rápido que se va, o lo rápido que llega, o lo lento que se va, o lo lento que se queda todo, sí todo lo referente al gran día. Tanto que hacer. Me tienen más preocupados mis amigos que yo mismo. No sé si ellos van a quedar en lo que quieren, y ellos tampoco.
Al final la PSU va a ser como el robot grande del Mago de Oz, que de fachada era inmenso, pero viéndolo de atrás era conducido por un enanito. Un gigante pigmeo diría un marxista. No hay que temerle, es un chanta.
Ahora a tiritar en masa, no por mí, sino por los demás. La suerte no me convence, menos en este tipo de cosas donde predominan los méritos personales.

PS1: Imagínense a la PSU en calzones. Sirve.
PS2: Por llenar pelotas no se es mejor ni peor (aunque en la práctica sí).
PS3: Sólo 108.
PS4: Sí, sólo 108 días faltan.
PS5: Este texto es producto del sueño, sueño producido por Física Conceptual. Esto es una expresión paroxística de la Literatura de la Basura, sólo me faltaría poner algún emoticón para terminar, como un equisdé o un trece trece o un dos puntos paréntesis derecho (no lo haré).

26/7/07

Literatura de la Basura.


“Yo leo”. No es que mi signo sea Leo. Era el lema de la feria del libro del 2006. Muchos tenían la chapita adherida en el chaleco o el sticker pegado en la chaqueta. Algunos mentían: No todos ellos leían realmente.
Yo leo, me gusta leer. A muchos no les gusta leer. Sin embargo estamos obligados a leer, desde el cartel del ciego que se pasea por Providencia hasta el menú del McDonald´s, desde el recorrido del ómnibus (micro) hasta el libro para defender un debate: Estamos obligados a leer.
Otra cosa es leer Literatura. Con Literatura no me refiero sólo a las novelas, sino a la Literatura ficticia (novelas, cuentos, historias…) y la no ficticia (estudio en general).
Ambas pueden sernos interesantes desde alguna perspectiva, lo que es fácil, sobre todo cuando leemos algo de lo que nos interesa. El obstáculo viene cuando nos hacen leer Literatura obligadamente, que no necesariamente no nos agrada, sino que sólo lleva un peso extra: El de que de una u otra forma nos tiene que gustar.
Este año escolar, en cuanto a Literatura, iba bien. Mientras por la mía leía a Cortázar, Shakespeare, Huidobro y T. S. Eliot, en el Liceo me hacían leer a Donoso, M. L. Bombal y Hobsbawm. Mi amor a la Literatura estaba In Crecendo… hasta que fui a pedir el libro que seguía en la lista: “Eloy” de Carlos Droguett.
Un libro flaco, que en la contraportada decía que marcaba un antes y un después en la narrativa chilena con la introducción del estilo indirecto libre. Algo tan relevante, razoné, debe ser bueno. Tras revisar el libro, lo único que veía eran ladrillos y ladrillos (en el lenguaje técnico, un ladrillo es una página llena de texto, con escasas separaciones y sin divisiones por capítulo o puntos aparte), de hecho el libro no tiene capítulos: Va de punta a cabo con un estilo difícil y sin tratar de amortiguar toda esa pesada estética. Provocan que la percepción que se crea sea, por lo menos de tedio.
Tras leer ese librito, que de un momento a otro se convirtió en un libraco, odié la Literatura. No quería leer nada, despreciaba a mi inocua biblioteca. El aborrecimiento a las letras me duró varias docenas de horas. Decidí que tal odio se me debía pasar de la misma forma que me llegó: leyendo. Tomé el primer libro que vi en mi biblioteca y me lo puse a leer. Era un librotote azul, con un formato similar a los libracos de Dan Brown y parece que se cumplió una relación de forma y fondo entre lo que leía y lo de Dan Brown: Ambas obras eran Literatura Chatarra o Desechable. El librotote azul era de Fuguet. “Primera Parte” de Alberto Fuguet. Sí, es un libro que entretiene… y lo hace, desde una óptica bien Pop, bien urbana, bien noventera, bien desechable, bien Light. ¡Eso! Lo de Fuguet es Literatura Light, lo de Dan Brown es Chatarra. Fuguet escribe a partir de la cotidianeidad, que se burla sarcásticamente y trata de bajarse el perfil, digo trata porque no le resulta (siempre citando a sus amigos famosos y recordando una anécdota que le sucedió en alguna ciudad gringa).
En fin, me habían advertido que lo de Fuguet era literatura desechable. Lo comprobé. Menos mal que lo comprobé dentro de una depresión literaria, porque Fuguet me hizo valorar que cada escritor escribe según su contexto: Homero (no el gran Homero Simpson) nos mostró la concepción teológica de los griegos; Tolstoi describió de maravillas la sociedad rusa zarista; Fuguet refleja fielmente la sociedad contemporánea: con tanta información a su disposición, se ve turbada a la hora de escribir y se decide por mostrar la subjetividad del autor, proyectada a alcanzar una mirada colectiva. Me explico: el autor, a través de recuerdos propios de una generación o de actitudes, lugares, personajes, modismos, o cultura en general que sean relevantes para la memoria colectiva de un grupo, busca contarnos una historia.
Sin embargo seguía desencantado con la Literatura. Sí, había botado a Fuguet y le había hecho una cruz a Droguett, e inconscientemente a toda la literatura chilena. Pero me faltaba un click para volver a amar. Hernán Rivera Letelier lo logró, en parte. Pero la verdadera Celestina entre la Literatura y yo no fue un libro, sino una película, que se me había olvidado que existía: “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Gracias a esa película pude devorarme “El Desalojo” de Allamand, “¿Para qué sirven las ARTES?” de John Carey y “S.M.D.L.F.N.” de H. R. L. Al final, yo igual escribo habitualmente textos dignos de ser calificados como Basura o Light o Desechables, si al final la basura no es tan mala: Puede reciclarse.

24/7/07

Green Grass and Blue Sky.


No sabía si escribir sobre el pasto verde o sobre el cielo azul. Los dos epítetos más recurrentes en la poca imaginativa lírica. Tuve que empezar a contrapesar y a discernir. Si bien ambos conceptos suenan redundantes (y de hecho lo son), la función que cumplen, aparte de embellecer un texto, es la de representarnos algo más profundo.
El pasto verde, nos muestra la realidad concreta y terrenal, fuera de idealismos nos hace mirar a nuestro entorno, recordar que no es tan malo y dejar así, en parte, de pensar en nuestras utopías, que a su vez son representadas por el cielo azul. El cielo azul, nos muestra un mundo deseado y anhelado, allá arriba, fuera de nuestro alcance, más allá de nuestros límites. Estamos pegados al suelo, pero eso no es tan malo, está el pasto verde.
Lo malo es cuando el pasto no es tan verde y el cielo no es tan azul. ¡Sí! Aunque parezca obvio, el cielo no siempre es azul y el pasto no siempre es verde. Cuando nuestro pasto es amarillento y nuestro cielo se vuelve grisáceo, significa que llegó ante nosotros don Pesimismo.
¡Qué paisaje más ideal el del pasto verde con el cielo azul!... Bueno, a mi me gusta más el pasto amarillento y el cielo grisáceo, pero en fin.

23/7/07

The Simpsons: Diez Años Expectante.



Como todo el mundo (chileno), recuerdo que era la época de Video Loco. Los viernes me desvelaba para ver los nuevos “monitos” que daban en el trece rayana la medianoche. Con mi hermano, decidimos empezar a grabar los capítulos, porque todos decían que los monos prometían. Eran un éxito en gringolandia, por su humor irónico y a la vez sencillo. Yo era chico, casi como Bart, por lo cual me identifiqué de inmediato con él. Mi hermano se encantó con Homero. “The Simpsons” era la serie. “Qué corto el capítulo, casi media hora”. Desde ahí supimos que duraban 22 minutos, lo cual grabado en EP nos daría un total aproximado de 16 ó 18 capítulos por casette.
Nos mimetizamos de inmediato con el humor de los Simpsons. Durante la semana, en las horas de comida (donde se reúne toda la familia en Chile), de un extremo de la mesa al otro imitábamos las voces de Homero, Bart, Lisa, Marge, Moe, Lenny y otros. Recordabamos las partes buenas y esperábamos el día viernes.
La pregunta de Lenin atormenta a todo niño aburrido un día domingo: ¿Qué hacer? Nuestra respuesta era ver los Simpsons. Repasábamos los capítulos, fijándonos en los detalles que no habíamos percibido y riéndonos cada vez con más fuerza. La gente común no entendía nuestro humor. “Se ríen de los monitos”. Pocos entienden que los Simpsons son mucho más que monitos.
Los Simpsons han estado presentes en gran parte de mi vida. Son la base de mi humor. Es elemento analógico que tengo para cada cosa que pasa. Todo lo relaciono con un capítulo de los Simpsons.
Recuerdo capítulos con carga emocional, como el capítulo en que Troy Maclure se casa con Selma Bouvier (Hermana de Marge), ya que en el momento en que lo estaba grabando a mi hermano le tiró veneno en la cara una araña (¡Qué frikie! dirán). O uno de los pocos que he visto en familia: Las dos partes del asesinato del Sr. Burns.
¡Cuántas cosas he aprendido con los Simpsons! Entre ellas aprender a ver las cosas más allá de lo que son, ver que los Simpsons, más allá de ser “monitos” son una fuerte crítica social (sardónica y sarcástica) hacia la sociedad Consumista y Capitalista en la que vivimos, donde las apariencias y el Status determinan los juicios ante las personas. Aprendí también cómo se ocupa la ironía al máximo, sin llegar a pasar la raya del respeto. Aprendí, sobre todo, a despreocuparme de las cosas, a tomar menos en serio las situaciones y a valorar la risa (porque la risa no abunda en la boca de los tontos, sino que es escasa en la boca de éstos).
Aún recuerdo, que estaba en la feria con mi hermano cuando salió el comentario: “Dicen que Matt Groening va a hacer otra serie, igual que los Simpsons, pero en el futuro”. Todo esto en el contexto de un posible fin de los Simpsons por allá por 1999, donde se decía que estos nuevos “monitos” vendrían a reemplazar a la familia amarilla. No fue así, y mejor aún Futurama fue un gran acierto. También me enamoré de Futurama y ahora grababa las dos series… En fin, ambas series son, humorísticamente, iguales.
Era un viernes en la noche, esperando los Simpsons, cuando en Telenoche anuncian acerca de una posible película de los Simpsons para el 2006. “En seis años más… ¡Qué bacán!”. La emoción nos invadió. Llegó el 2006… sólo había una noticia: Julio del 2007 era la fecha de estreno.
Hoy, a diez años de aquel viernes que, con pocas esperanzas, grababa los Simpsons en VHS; a casi 400 capítulos vistos; a más de 40 casettes comprados, archivados y vistos una y otra vez; a innumerables exclamaciones del estilo “Es como en el capítulo en que Homero…”; a incontables carcajadas… Espero la ansiada película, con la entrada en la mano, no esperando mucho, para no desilusionarme después. Sólo voy a acumular éste capítulo súper-especial en mi retina, para tener más chistes internos con mi hermano.

Post Scriptum:
Por lo menos el cerdo asegura unas cuantas risas en el cine… espero que todos rían para que no me reten de nuevo por reírme muy fuerte.

Post Post Scriptum:
Espero no exclamar un “me lleva la cachetada” o “me quiero volver chango” después de ver el filme. Espero exclamar un “de lujo, maestro”.


Post Post Post Scriptum: He dicho una y otra vez que los Simpsons NO SON MONITOS, por lo que espero que la gente sea conciente y no vaya con niños al cine, porque aparte de que un niño no entiende el humor de los Simpsons, es realmente desagradable tener un niño gritando "Mira el Homero" o "Papá ¿Cuánto falta?"... ya me pasó con Spider-Man 2 y fue atroz.

11/7/07

¡Rayos!


02. Literatura de la Basura: Un ejemplo.
08. Una niña pinta un cuadro.
45. George habita una isla.
72. Hola… ¿No te conozco?
16. Pero si te dije que no fui.
20. No hay nada más fome que leer un libro obligado.
19. Cuando te llaman, contesta, pero no en la calle.
01. Bacán: Que tiene bacanidad.
37. Aquí si estamos entre caníbales.
54. Cuando recorro tu piel, no sé si dejarme ganar o hacerte perder.
68. Converse (No por la marca de zapatillas, sino por el acto de conversar).
33. La luz del sol tiene somníferos.
97. Cargo con los Rolling Stones ¡y qué!
60. Pensar por otros es muy frecuente.
84. De T-34 y Tigers.
74. Míralo… ¡Míralo, se revuelca!
67. Y no estabas en la rima que duerme en todas las palabras.
11. ¡Golazo!
61. Esquivo mi mirada y estás siempre ahí.
23. Nada obtendréis de nada.
70. De reyes locos y locos reyes.
65. Cuando veas a un forajido nunca le muestres los dientes.
04. 11 de cada 10.
10. La niña tiene un cabello realmente verde.
12. Su cuadro es realmente naranjo.
02. Oasis - Lyla.
44. Si no la recoges, te doy un beso.
13. Es un naranjo Vinca-Pervinca.
39. ELUNO.
88. Chau. ¿De verdad? Sí, Chau.
31. Es que no me cabe en la cabeza…
69. The Telephone is ringing, and is for you, fucked!
79. Bubblegum(ers).
53. Sus tatotillas.
77. ¡Tengo Miedo Torero!
15. Cuando rima, no calza. Fondo/Forma.
99. Mira, entra en el juego.
41. ¡Qué buen tema!
03. ¡Caput!
00. El Cheloveco.

10/7/07

Según los Cálculos, los Cálculos Fallan.


Todo pronosticaba ser un día normal para Leotardo. Un día normal para Leotardo, era el equivalente a un día funesto para cualquiera que se encuentre en la norma de normalidad. Tenía una especie de afanoso afán en cuanto a preocuparse, lo que incluso parecía serle grato.
Todos creíamos que era un perdedor porque quería serlo, no era necesario preocuparse tanto por las cosas. Todo le preocupaba a Leotardo, sin embargo nunca se ocupó realmente de algo. Vivía en el mañana a tal extremo que olvidaba su ayer y cometía los mismos errores en el hoy.
Ese jueves (el jueves negro) lo tenía planificado desde hacía ya una semana: El despertador sonaría a las 5:59 a.m., siendo que estaba programado a las 6:20 a.m.; tendría que abandonar el sueño que lo dejaba escapar de la realidad, para efectivamente afrontar esa misma realidad, que lo recibía con sus brazos fríos y abiertos; estaría lloviendo, por lo que no podría evitar llevar el abultado abrigo que su madre le obligaba a llevar en los días de lluvia; caminaría seis calles hasta el metro y debería hacer una cola constituida por cerca de 80 personas, ya que según sus cálculos, ese día tendría que cargar su tarjeta de transporte; subiría a un vagón sobreexplotado respecto de la dosis permitida de personas que puede recibir; llegaría de mal humor a su escuela, pues el atraso de ese jueves sería el sexto en el mes, lo cual implicaría una suspensión de clases para el día viernes que seguía; respecto del ámbito escolar, debía exponer acerca del creacionismo literario en literatura, sobre lo cual no prepararía nada y afrontaría su mala calificación; luego le seguiría una extensa prueba de matemática, la que realmente le causaba pavor; terminaría el día escolar con una horrible clase de química, en la que le entregarían el puntaje obtenido en una prueba pasada, en la que espera de hecho una reprobación… sin embargo, no todo el día sería un día normal, según lo que había planificado: a las 2:30 p.m. podría verla a ella, y si tenía los ánimos podría, quizás, preguntarle la hora o pedirle fuego. Después de eso, no le importaba que pasara con su día.
Llegó el fatídico día anunciado. Sí, es un día fatídico, pero lo será sólo hasta las 2:30 p.m.
El despertador sonó correctamente a las 6:20 p.m.; era un día cálido, muy atípico de ese gélido invierno; no llovía y su madre dormía plácidamente; sus cálculos habían fallado, y no era necesario hacer la terrible cola, que por lo demás excedía sus cálculos: era de más de 130 personas; subió al vagón del metro, pero algo extraño había allí: estaba vacío, lo que provocó un trayecto mucho más expedito hasta su destino; no hubo atraso alguno; su profesora de literatura estaba enferma; la prueba de matemática se había postergado; le entregaron la prueba de química, en la que curiosamente estaba plasmado un notable 7.0 dentro de una circunferencia… Qué día más anormal, pensó, todo me ha salido bien.
A veces los cálculos fallan. Eso se dijo al ver cómo una camioneta roja atropellaba a la chica de sus sueños. Los cálculos a veces fallan.

26/6/07

BUBBLEGUM (Chicle).


Dicotomía Sideral. Una paradoja. Una paradoja sideral. Sideral por lo poco asertiva, lo estratosféricamente poco asertiva. En un mundo apurado y estresado, en el que nadie tiene tiempo ni para una sonrisa, me percibo como un oasis, como una paradoja o simplemente como un caso aparte. Aparte porque me aparto, no de la gente, sino del ritmo de vida. Vida que se vive, y se vive para contarla, después, no ahora, sí después.
Creen en los monstruos creados por ellos mismos, tal como crean dioses para tener algo firme y estable en que aferrarse dentro de un mundo caótico, inestable y groseramente sucio. Crean monstruos para creer en ellos y auto-persuadirse del precepto “nada es fácil, nada es bueno”. No quiero considerar ese precepto: Mastico un chicle.
Qué fome no preocuparse, suelen decirme. Me ocupo en vez de preocuparme. Para preocuparse hay que tener tiempo, y no tengo tiempo para esas cosas: Si lo tengo para masticar un chicle.
Los libros, los discos, las películas, l@s amig@s me guiñan. No puedo acariciarlos. Lo único que puedo hacer en mis lapsos libres es… masticar un chicle.
He probado todos los Dentyne y los Bigtime: Sandía, Menta, Ultra, Bubblegum. Aqua, Fusion, Canela, Berry… Concluyendo que sólo los Bigtime me permiten hacer globos, globos que son el paroxismo del asueto posible en un día de Quarto.
Rebusco en la rima que duerme en todas las palabras, pero todo se distorsiona y se vuelve a armar, no pudiendo rescatar esos versos perdidos en el abismo rocalloso de basura literaria, abismo de lo inconcreto.
“Nada se obtiene de nada” (“El Rey Lear”, Shakespeare). Y realmente, no hay nada peor que aquello que no se hizo. Por eso hay que hacer lo que se debe, lo que se puede y lo que se quiere, pero ¡En ese orden!

29/5/07

Felicidad.


En una poesía de corte contemporáneo exponían la siguiente interrogante retórica:

“¿Y qué mierda es la felicidad?”.

Un amigo suele definirla según una clase que tuvimos en primero medio acerca de eso:

“La felicidad es un instante”.

Bien, es un instante. ¿Pero instante de qué?

De regocijo, de jolgorio, de alegría, de agasajo, de libertad, de bienestar, de gusto, de compañía, de satisfacción, de plenitud… Really, that is the same thing.

¡Realmente, no importa de qué es ese instante! Lo que sí, es un Instante.

La felicidad es cualquier instante, cualquier momento, cualquier espacio temporal, que se pretende sea eterno. La felicidad es un momento, que mientras es vivido, no queremos que termine. Es por eso, que hacemos durar lo más posible (con excusas) aquellos períodos de felicidad. La felicidad, o los momentos de felicidad, siempre se nos hacen cortos, puesto que comparado con lo que pretendíamos hacerlos durar (toda una eternidad) es demasiado poco.

Esos momentos que se nos hacen eternos y nos son desagradables de sobremanera en el instante en que los vivimos, son los momentos de anti-felicidad, que de por sí, son necesarios para valorar aquellos instantes de felicidad pura y compararlos, inconscientemente, para así sobrevalorar nuestros momentos felices. Los opuestos son, más que antagonías, complementos.

Así, la felicidad es un instante que pretendemos sea perenne.

Post Scriptum: La fotografía que ilustra este texto, es típico fondo de escritorio de Windows XP. Lo curioso, es que es un lugar que existe en la vida real, y se ubica en el Condado de Napa, California, Estados Unidos. Estar allí tirado mirando las nubes correr hacia su refugio nocturno, debe producir un instante de felicidad de alta calidad.