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1/1/08

El Crónico Último Día.


Desde que mi memoria comenzó a grabar imágenes, las del día de año nuevo son similares. Me despierta un palmetazo del Sol, de ese Sol de la una y media de la tarde. Me levanto como un zombie, separando el denso aire para poder ir al baño a darme una ducha que me devuelve a mi estado normal de “persona con calor”. Almuerzo con mi hermano a alrededor de las cuatro, esperando la caótica estampida de labores que mi familia se alista a realizar. Tras el almuerzo debemos refugiarnos en nuestras respectivas trincheras para evitar ser arrollados por la manada de mujeres aceleradas, preparando todo para la única noche en que nada debe salir mal, y lo tienen que hacer rápido pues el año ya se les va de las manos como si fuera un puñado de aire.
Con mi tío y mi hermano, siempre hemos salido desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche el día de año nuevo ¿La razón? Evitar el caótico, caluroso, denso, tenso, alterado, acelerado, dramático, y en general femenino ambiente que rodea la llegada del nuevo año nuevo que llega.
Vamos a caminar, durante todo ese lapso, por el centro santiaguino, donde logramos visualizar la esperanza en los rostros de la gente a los pies del coloso que cobra vida sólo en año nuevo: La Torre ENTEL. La gente con su comida, sus globos, sus cornetas, sus ilusiones, sus esperanzas, sus malos ratos y la típica frase “al fin se va este año”.
Había un cheloveco totalmente ebrio, cantando plegarias a algún dios y en contra de su familia que botado lo dejó. Hice la pregunta retórica a mi hermano de que cómo no pudo esperar un par de horas para embriagarse a destajo en su casa. Mi hermano exclamó “¡Claro, se pierde lo mejor!”.
Una señorita me dijo “¿Subes?”. No entendí primero, luego sí, y me pregunté quién podría aceptar esa invitación a “subir” a vísperas de año nuevo. Alguien que pasa la noche de año nuevo con una puta debe ser alguien sin el sentido de “lo mejor” que me decía mi hermano, alguien sin ese “lo mejor” esperándolo en casa. La cena de año nuevo debe ser la cena más esperada del año, por lo que alguien que la deseche así como así en la entrepiernas de una puta al lado de La Piojera es porque simplemente quiere olvidarse de esa cena.
El día de año nuevo es como un ritual. La gente despide el año esperando que las deidades manden (siempre) uno mejor, para lo que le ofrecen creencias en supersticiones baratas, además de fuegos de artificio.
Los fuegos de artificio son los que de mejor forma representan todo el sentimiento y la mística del día de año nuevo: Cartuchos que lo único que hacen es ascender y explotar, una y otra vez, año tras año, pero cada año sorprenden más que el anterior, recordándonos que esto pasó el año anterior y que volverá a suceder el año próximo.

30/12/07

Papel Recogido de la Calle.

Efectivamente, este es un papel recogido de la calle.

Los Libros y Usted.

Las personas que compran libros por metro deberían leer por lo menos un centímetro por día.
Lo peor que puede ocurrir con un libro es que permanezca virgen toda su vida. El libro fue hecho para ser utilizado, amado, devorado.


Los buenos libros fueron hechos para ayudarlo a usted a pensar. Todas las grandes conquistas del hombre tuvieron como base muchas lecturas.

Usted también puede realizar sus conquistas.

Cada vez que usted lee un buen libro, algo cambia dentro de usted.

Usted se vuelve un poco más inteligente, está mejor informado y tiene mayor conciencia para mejorar su propia vida y la de los demás.

Basta un centímetro de lectura por día para que usted perciba las cosas mucho más adelante. Para que usted pueda ir mucho más lejos.

Lea los buenos libros. Los libros que abren los ojos, no los que los adormecen.
Lea y haga propaganda entre sus amigos. Con cada nuevo lector de buenos libros va surgiendo un país nuevo.


Retire los libros de la biblioteca y póngalos en lugar seguro. Delante de sus ojos. Dentro de su cabeza.

Lea más, enriquezca su cabeza.

20/11/07

Depende de la Intención con la que Leas.







Cada uno ve aquello, y sólo aquello, que quiere ver. Sin embargo, a veces vemos lo que no queremos muchas veces ver, y que de hecho allí está. Nadie usa la lente que no quiere usar.
Literatura. Cualquiera puede pasar sus ojos por encima de las letras de un texto. Pocos pueden leer un texto. Muchos pueden leer lo que escribo, pero pocos pueden llegar a interpretar de manera más correcta lo que leen, porque pocos saben porqué escribo y a qué escribo y de qué escribo, e incluso a quién escribo, en cada texto. La mayoría de las veces le escribo al sistemático viento… la mayoría de las veces, pero no todas.
Siempre me lo han dicho, y por eso siempre lo digo: “La poesía es el lenguaje de los cobardes”. La mayoría de las veces escribo poesía, a pesar de estar escribiendo en prosa ¿Se es cobarde por expresarse de manera más íntima? ¿Se es cobarde por temer a corresponder demasiado? Puede ser. Sin embargo, uno parece estar escribiendo como cobarde, pero no es así: Uno dirige sus mensajes. Selecciona elitistamente a su lector. Utiliza un lenguaje incomprensible para el mundo, inentendible para la gente, pero inteligible totalmente para el receptor deseado. Lo receptores ajenos pueden interpretar lo que quieran (como cual vieja copuchenta), porque ellos no tienen la menor incidencia dentro del universo emisor-receptor. Es un discurso privado, donde el universo de ambos es intocable.
Algunas ideas son incomprensible, y otras no tanto. Porque la rueda siempre giró, desde que empezó a girar, a pesar de creer que por un momento dejó de girar, siempre estuvo girando, lo que después quedó demostrado. De ruedas que tienen título, de títulos que obtienen comillas, de comillas que se hacen para el público. Qué bueno que las masas son inconscientes, que la gente es superficial. Lo que sí, hay que tener cuidado con las cosas, porque las personas son cosas. Al siguiente nivel. Lo que implica cambiar de estro… y eso es un buen indicio, para todos.
Bueno, cada cual lee lo que quiere leer. A veces lee menos, a veces lee más. A veces se actúa menos, otras veces se actúa más. Algunas veces damos más, otras veces menos, confiando o temiendo a recibir más o menos. Sin embargo, hay que estar dispuesto, siempre, a aprender.
De hecho, ser rudo o sexy no importa cuando logras descubrir cosas o pasas a convertirte en un pilar sostenedor fundamental del cielo constituido. La confianza hace girar la rueda, sobre todo cuando la confianza es tal que logra soportar ese estratosférico cielo. Cuando te conviertes en un pilar, todo es recíproco, pero hasta el momento va poco del nuevo nivel.
Al menos el doble sentido interno funciona sin que los demás se den cuenta, y eso da otro nivel de confianza que se puede aprovechar cuando no se está a la vista paciente de los demás.
Algunas ideas son incomprensibles, y otras no tanto. Cada cual lee lo que quiere leer. Lee lo que quieras leer, porque esa interpretación va a ser, aunque no lo creas la más correcta de todo el universo.

28/10/07

El Aura Inefable de la Proximidad Apenas Rota.


Logró comprenderlo sólo por un instante: El momento preciso en el que aquel huevo de cristal llamado proximidad es quebrantado por las fuerzas de lo Underground. El resto del tiempo (cuando la proximidad existe, y también cuando no) me es inefable describir de qué color es ese aura de proximidad.
Dependiendo de lo Underground, la cuerda de la proximidad va y viene, sube y baja, se estira y afloja: Es Elástica. Intento describir la proximidad, pero es tan dinámica que cuando tenga lista una descripción de lo más, lo descrito es muy distinto a mi descripción.
Al final Non Serviam. El Undergorund es como un imán que interviene nuestros haces de átomos rosados.
Es cuando tu aura se vuelve inefable, cuando el nexo entre lo natural y lo artificial peca en gran parte por aquello de la fidelidad que no es tan alta, no es tan al tan la fidelidad. Da-Da-Da.

4/10/07

Trabajo en Equipo Involuntario.


No siempre estuvo ese olivo. De hecho es rara cosa ver un olivo en plena ciudad de Santiago. Me parece que el año pasado no estaba… ¡Es más! Podría decir hasta que el semestre pasado no estaba.
De hecho el olivo no siempre estuvo. En efecto, el olivo creció gracias al transantiago ¿Cómo algo tan perverso pudo engendrar un olivo? Las perennes colas para abordar una micro del tercer mundo con destino a “su hogar” contribuyeron directamente en este joroschó suceso. Los starrios y débochcas de todo tipo, cansados de esperar aquella micro mesiánica, sufrían los castigos del hambre y también del ocio. La gente tiende a satisfacer ambas necesidades de una vez: Masticando algo. De esto se percató un astuto starrio. El starrio en cuestión, querido amigo, puso a un costado de la funesta cola de espera un puestecito muy feble en el que vendía aceitunas: El precio era muy bajo, casi tan bajo como la calidad y la procedencia de las mismas. Todos los integrantes de la cola diaria, cuando les tocaba pasar a un costado del starrio compraban, aunque no quisieran, esa idealizadas aceitunas. Muchísimos querían evitar la tentación, pues sabían que en realidad el sabor, el aspecto e incluso el olor de esas semillas no era del todo persuasivo, sin embargo algo dentro de todos (me incluyo) nos llevó a comprar una y otra vez esa mísera bolsita de aceitunas robadas.
Aquí viene el hecho importante. Cuando venía la deplorable y humillante micro, las personas debían escupir rápidamente el cuesco que tenían en la boca al suelo. Suelo que, aunque nadie sabía, era un suelo muy fértil, fértil al estilo balcánico, por lo que se produjo de manera muy fácil una relación favorable entre cuescos, tierra y lluvia. Por eso, de una semana a otra nos sorprendió, a todos los usuarios del sistema, que ya no debíamos pagar por las aceitunas, pues estaban al alcance de la mano.

9/9/07

Tiempos de Q-E-K.


¿Quién no anda con algo de Violeta Parra, Tito Fernández, Los Quincheros, Los Cuatro Cuartos o, por último, Los Tres en el MP3?
Se(p)tiembre es una época mágica del año. A partir del primer día del mes, puntual como un inglés, llega el sol. Las rosas son más rojas, el cielo es más celeste, Las mujeres son más bellas y la amada expele un sonido dulce desde sus pies al caminar, que nos traslada (con una cueca de fondo) hasta el Valhala criollo.
Nos dan ganas de zapatear, de agitar un pañuelo, de gritar “mierda” (la grosería permitida en septiembre: No gritarla es un atentado en contra de la patria), de comer empanadas, de hacer asados y de volvernos flojos.
Todos esperamos los días libres. Aunque los feriados caigan sábado y domingo, inventamos feriados de gracia. Surge el deseo de llevar al paroxismo el nacionalismo. Si alguien dice “no me gusta esta cueca” que tenga por seguro que será crucificado o quemado a lo bonzo por las multitudes embriagadas con la clásica chicha de Curacaví (chicha valla y curadora).
Cuando uno habla en septiembre, pareciera que todo adquiere rima: cuando se habla con la prima, cuando se habla con el de al lado. En fin todos están encantados, todo nos sale cantado.
En los diarios incluyen fotos coleccionables de los “próceres” de la patria: O´Higgins, Rodríguez y Carrera son los preferidos. Las revistas, más dos mil nueve noventa, vienen con Compact Discs de las mejores cuecas de la historia. ¡Quién no conoce el guatón Loyola!
En fin, Chile, por única vez en el año, es chileno. Terminado septiembre, se saca la bandera de la entrada de la casa, se apagan las cuecas, se borran las zapateadas, los floreados y los escobillados del patio, se aplica el Glade Toque para evitar el olor a cebolla, se guarda la parrilla, se quita la caña y la gente vuelve a ser seria, a meter música anglo en el MP3, se olvida del patriotismo y se sumerge nuevamente en este mundo globalizado y espera el próximo feriado, no muy patrio por lo demás: Halloween.

26/7/07

Literatura de la Basura.


“Yo leo”. No es que mi signo sea Leo. Era el lema de la feria del libro del 2006. Muchos tenían la chapita adherida en el chaleco o el sticker pegado en la chaqueta. Algunos mentían: No todos ellos leían realmente.
Yo leo, me gusta leer. A muchos no les gusta leer. Sin embargo estamos obligados a leer, desde el cartel del ciego que se pasea por Providencia hasta el menú del McDonald´s, desde el recorrido del ómnibus (micro) hasta el libro para defender un debate: Estamos obligados a leer.
Otra cosa es leer Literatura. Con Literatura no me refiero sólo a las novelas, sino a la Literatura ficticia (novelas, cuentos, historias…) y la no ficticia (estudio en general).
Ambas pueden sernos interesantes desde alguna perspectiva, lo que es fácil, sobre todo cuando leemos algo de lo que nos interesa. El obstáculo viene cuando nos hacen leer Literatura obligadamente, que no necesariamente no nos agrada, sino que sólo lleva un peso extra: El de que de una u otra forma nos tiene que gustar.
Este año escolar, en cuanto a Literatura, iba bien. Mientras por la mía leía a Cortázar, Shakespeare, Huidobro y T. S. Eliot, en el Liceo me hacían leer a Donoso, M. L. Bombal y Hobsbawm. Mi amor a la Literatura estaba In Crecendo… hasta que fui a pedir el libro que seguía en la lista: “Eloy” de Carlos Droguett.
Un libro flaco, que en la contraportada decía que marcaba un antes y un después en la narrativa chilena con la introducción del estilo indirecto libre. Algo tan relevante, razoné, debe ser bueno. Tras revisar el libro, lo único que veía eran ladrillos y ladrillos (en el lenguaje técnico, un ladrillo es una página llena de texto, con escasas separaciones y sin divisiones por capítulo o puntos aparte), de hecho el libro no tiene capítulos: Va de punta a cabo con un estilo difícil y sin tratar de amortiguar toda esa pesada estética. Provocan que la percepción que se crea sea, por lo menos de tedio.
Tras leer ese librito, que de un momento a otro se convirtió en un libraco, odié la Literatura. No quería leer nada, despreciaba a mi inocua biblioteca. El aborrecimiento a las letras me duró varias docenas de horas. Decidí que tal odio se me debía pasar de la misma forma que me llegó: leyendo. Tomé el primer libro que vi en mi biblioteca y me lo puse a leer. Era un librotote azul, con un formato similar a los libracos de Dan Brown y parece que se cumplió una relación de forma y fondo entre lo que leía y lo de Dan Brown: Ambas obras eran Literatura Chatarra o Desechable. El librotote azul era de Fuguet. “Primera Parte” de Alberto Fuguet. Sí, es un libro que entretiene… y lo hace, desde una óptica bien Pop, bien urbana, bien noventera, bien desechable, bien Light. ¡Eso! Lo de Fuguet es Literatura Light, lo de Dan Brown es Chatarra. Fuguet escribe a partir de la cotidianeidad, que se burla sarcásticamente y trata de bajarse el perfil, digo trata porque no le resulta (siempre citando a sus amigos famosos y recordando una anécdota que le sucedió en alguna ciudad gringa).
En fin, me habían advertido que lo de Fuguet era literatura desechable. Lo comprobé. Menos mal que lo comprobé dentro de una depresión literaria, porque Fuguet me hizo valorar que cada escritor escribe según su contexto: Homero (no el gran Homero Simpson) nos mostró la concepción teológica de los griegos; Tolstoi describió de maravillas la sociedad rusa zarista; Fuguet refleja fielmente la sociedad contemporánea: con tanta información a su disposición, se ve turbada a la hora de escribir y se decide por mostrar la subjetividad del autor, proyectada a alcanzar una mirada colectiva. Me explico: el autor, a través de recuerdos propios de una generación o de actitudes, lugares, personajes, modismos, o cultura en general que sean relevantes para la memoria colectiva de un grupo, busca contarnos una historia.
Sin embargo seguía desencantado con la Literatura. Sí, había botado a Fuguet y le había hecho una cruz a Droguett, e inconscientemente a toda la literatura chilena. Pero me faltaba un click para volver a amar. Hernán Rivera Letelier lo logró, en parte. Pero la verdadera Celestina entre la Literatura y yo no fue un libro, sino una película, que se me había olvidado que existía: “La Sociedad de los Poetas Muertos”. Gracias a esa película pude devorarme “El Desalojo” de Allamand, “¿Para qué sirven las ARTES?” de John Carey y “S.M.D.L.F.N.” de H. R. L. Al final, yo igual escribo habitualmente textos dignos de ser calificados como Basura o Light o Desechables, si al final la basura no es tan mala: Puede reciclarse.

14/7/07

La Cultura.


Suelo coleccionar cosas. Desde chico, si encontraba una cosa que sea del mismo estilo que otra, y habían más similares entre sí, no podía dejar pasar esa colección en potencia. Tazos, laminitas, cartas, figuritas, stickers, juguetes del McDonald´s, estampillas, incluso tapas de botella, envases de axe, piedras, lápices, llaves, monedas de diferentes países... etcétera. He coleccionado de todo. Ahora colecciono menos, pero sigo coleccionando de todos modos: Discos de Franz Ferdinand, The Strokes y Beck, los capítulos de los simpsons en VHS (tengo como 312 capítulos o 43 cassettes, según el último conteo), libros de la editorial Universitaria, y últimamente mi loco afán es estar de los primeros el día sábado en la mañana frente al kiosco para comprar calientita La Tercera del sábado, pues adentro viene mi querido suplemento de Cultura.
Corría mi época intelecto-retraída (tercera etapa de mi vida), cuando se anunció que La Tercera haría de su sección cultural un suplemento autónomo estilo revista. La noticia me interesó menos que una colilla de cigarro, sin embargo por casualidad me encontré el suplemento en el asiento de la micro (amarilla) cuando volvía del Bellas Artes. La revista me llamó la atención, gracias a mi ignorancia: En la portada aparecía un tipo disparando con una boina, todo en blanco y negro. “Huidobro Dispara”, se leía en el titular. Desde ese momento no paré de leer La Cultura. Con ese tomo le tomé animosidad a Neruda, me enamoré de Huidobro, supe quién era Martin Heidegger y aprendí a valorar a Jocelyn-Holt.
De ahí que me sorprendo con cada portada de la Cultura: Jorge Luis Borges, Botero, Roberto Matta, Martin Scorsese, Pablo Neruda, U2, Mario Vargas Llosa, José Donoso, La pequeña Gigante del Royal DeLuxe, Clint Eastwood, Andy Warhol, Roger Waters, G.G.M., 300, J.R.R. Tolkien, Woody Allen, Isabel Allende, Darth Vader, María Luisa Bombal (Think I´m in Love!), unas Converse estilo Frida Kahlo, Harry Potter, Björk y mis vitales Simpson. (Espero salir ahí algún día)
“Todos remiten la cultura a su oficio. Para los saltimbanquis es cultura hacer malabares, para los literatos es cultura un libro, para un cocinero la comida” Es verdad, todos cierran sus mentes ante nuevas posibilidades culturales, nadie admite que la cultura abarca mucho más de lo que se supone. Ser culto no está dado por hablar de modo sofisticado, ni por leer a Cervantes, ni por reírte de los chistes del Mercurio (que por lo demás hay unos que son de culto, por lo fomes). La cultura está determinada por conocer qué hacen tus contemporáneos, qué hacen tus coterráneos, qué hacen tus coetáneos, qué gustos tienen las personas con las que convives diariamente. Cultura es conocer cómo funcionan y funcionaron las cosas, en todo ámbito.
Por eso colecciono esta Cultura, porque me muestra las ideofacturas que el mundo está produciendo y recopila las grandes ideas de antaño que repercuten hoy.
Hoy tengo el número 42 en mis manos, y le agradezco todos esos datos freaks referentes a literatura, cine, teatro, música, pintura, arquitectura y filosofía.
¡Cultura, gracias por ser tan ecléctica!




Servicio de Utilidad Pública: Revisando mi colección, percaté de que me robaron los tomos 2, 3 y 12, así que hago un llamado público. Si alguien tiene esos tomos, haga el favor de indicármelo.
El Cheloveco.

13/7/07

Coca-Cola (Coke).


Siempre ha estado ahí. Es como el espejo del baño: Nadie sabe quién lo trajo, ni cuándo lo trajeron, el punto es que está ahí, intacto, viendo pasar nuestros días, todos y cada uno de ellos, indicándonos qué hay para hoy, recordándonos que el tiempo pasa, aunque no lo parezca. Una función similar es la que cumple Coca-Cola. Al igual que el espejo, nos recuerda qué tenemos que hacer: Tomar Coca-Cola.
Coca-Cola nos mira en cada lugar, siempre está ahí. Cuando esperamos la micro; cuando vamos en el metro; cuando estamos esperando que el Boomerang nos deje caer; cuando escuchamos la radio FM y AM; cuando vamos a hacer un ensayo para la PSU; cuando compramos una Pepsi; siempre hay una Coca-Cola que nos mira y nos dice qué tenemos que hacer: Tomar Coca-Cola.
Parejas felices, niños sonrientes, abuelos que recuerdan sus años mozos, mamás que quieren a sus hijos, familias perfectas (mamá, papá, hijo, hija, perrito), chicos cool, chicas fashion, superestrellas del rock, astros del balón… todos ellos disfrutan de una negra, fría, suave, refrescante, sabrosa y reconfortante Coca-Cola.
Si incluso, ha pasado a formar parte de nuestra cultura urbana. No lo notamos, porque está tan enraizada que es tan obvia su presencia como que todos sabemos quién es Elvis Presley o Bart Simpson. ¿Quién no ha tomado Coca-Cola con café o Coca-Cola caliente para derrotar el sueño? Si incluso, en sus comienzos la Coca-Cola era un símil de la Aspirina.
El punto es que la Coca-Cola siempre está ahí, haciendo de todo, obligándonos. Su publicidad siempre es la más llamativa, siempre la más convincente, siempre con el jinggle más pegajoso, siempre con la promoción con más arrastre, siempre con un envase más económico y con una modalidad distinta.
La Coca-Cola se ha vuelto una verdadera necesidad básica, para todos los estratos sociales. No es necesaria para el hombre, pero al menos eso es lo que la publicidad dice, y eso es lo que vale.
Todo el mundo toma Coca-Cola: Orientales y Occidentales, Negros y Blancos, Comunistas y Capitalistas, Pobres y Ricos, Hombres y Mujeres, Niños y Ancianos. Dejar de tomar Coca-Cola es difícil, y más difícil aún cuando todos los que te rodean ya están inmersos en la vorágine del consumismo.
Ya he intentado tres veces de dejar la Coca-Cola, a pesar de que no soy un ferviente consumidor (no he tomado más de un litro a la semana, considerando que la estadística es de medio litro diario por persona).
Voy a dejar de tomar Coca-Cola, aunque todo el día esa roja imagen me diga que voy a ser un perdedor, un fracasado, un infeliz, un apartado social, un extraño, un sucker, un aburrido, un desgraciado, un idiota y un tarado. No sé porqué voy a dejar de tomar, quizás de puro ocioso, quizás de anti-sistémico, quizás de aburrido, aburrido ante la monotonía del color negro, quizás de puro iconoclasta. Si debe ser de puro iconoclasta.
Y cuando vaya a un local de comida rápida, pida un combo 3 y la señorita atendedora me haga la obligada pregunta "¿Coca-Cola las bebidas?", le voy a poder responder "No, Sprite".
No es un gran cambio, pero es un cambio.



Photo by Vale.

11/7/07

¡Rayos!


02. Literatura de la Basura: Un ejemplo.
08. Una niña pinta un cuadro.
45. George habita una isla.
72. Hola… ¿No te conozco?
16. Pero si te dije que no fui.
20. No hay nada más fome que leer un libro obligado.
19. Cuando te llaman, contesta, pero no en la calle.
01. Bacán: Que tiene bacanidad.
37. Aquí si estamos entre caníbales.
54. Cuando recorro tu piel, no sé si dejarme ganar o hacerte perder.
68. Converse (No por la marca de zapatillas, sino por el acto de conversar).
33. La luz del sol tiene somníferos.
97. Cargo con los Rolling Stones ¡y qué!
60. Pensar por otros es muy frecuente.
84. De T-34 y Tigers.
74. Míralo… ¡Míralo, se revuelca!
67. Y no estabas en la rima que duerme en todas las palabras.
11. ¡Golazo!
61. Esquivo mi mirada y estás siempre ahí.
23. Nada obtendréis de nada.
70. De reyes locos y locos reyes.
65. Cuando veas a un forajido nunca le muestres los dientes.
04. 11 de cada 10.
10. La niña tiene un cabello realmente verde.
12. Su cuadro es realmente naranjo.
02. Oasis - Lyla.
44. Si no la recoges, te doy un beso.
13. Es un naranjo Vinca-Pervinca.
39. ELUNO.
88. Chau. ¿De verdad? Sí, Chau.
31. Es que no me cabe en la cabeza…
69. The Telephone is ringing, and is for you, fucked!
79. Bubblegum(ers).
53. Sus tatotillas.
77. ¡Tengo Miedo Torero!
15. Cuando rima, no calza. Fondo/Forma.
99. Mira, entra en el juego.
41. ¡Qué buen tema!
03. ¡Caput!
00. El Cheloveco.

26/6/07

BUBBLEGUM (Chicle).


Dicotomía Sideral. Una paradoja. Una paradoja sideral. Sideral por lo poco asertiva, lo estratosféricamente poco asertiva. En un mundo apurado y estresado, en el que nadie tiene tiempo ni para una sonrisa, me percibo como un oasis, como una paradoja o simplemente como un caso aparte. Aparte porque me aparto, no de la gente, sino del ritmo de vida. Vida que se vive, y se vive para contarla, después, no ahora, sí después.
Creen en los monstruos creados por ellos mismos, tal como crean dioses para tener algo firme y estable en que aferrarse dentro de un mundo caótico, inestable y groseramente sucio. Crean monstruos para creer en ellos y auto-persuadirse del precepto “nada es fácil, nada es bueno”. No quiero considerar ese precepto: Mastico un chicle.
Qué fome no preocuparse, suelen decirme. Me ocupo en vez de preocuparme. Para preocuparse hay que tener tiempo, y no tengo tiempo para esas cosas: Si lo tengo para masticar un chicle.
Los libros, los discos, las películas, l@s amig@s me guiñan. No puedo acariciarlos. Lo único que puedo hacer en mis lapsos libres es… masticar un chicle.
He probado todos los Dentyne y los Bigtime: Sandía, Menta, Ultra, Bubblegum. Aqua, Fusion, Canela, Berry… Concluyendo que sólo los Bigtime me permiten hacer globos, globos que son el paroxismo del asueto posible en un día de Quarto.
Rebusco en la rima que duerme en todas las palabras, pero todo se distorsiona y se vuelve a armar, no pudiendo rescatar esos versos perdidos en el abismo rocalloso de basura literaria, abismo de lo inconcreto.
“Nada se obtiene de nada” (“El Rey Lear”, Shakespeare). Y realmente, no hay nada peor que aquello que no se hizo. Por eso hay que hacer lo que se debe, lo que se puede y lo que se quiere, pero ¡En ese orden!

26/5/07

De mi Generación o Mi Degeneración.


Películas, Música y Libros, son pilares sobre los que se construye una cultura generacional. Son esos típicos factores de los que siempre se conversa cuando no hay tema contingente. Son los formadores de nuestro tipo de humor. Son los explicadores del porqué de nuestros estilos, de nuestro actuar, de nuestras carcajadas, de nuestros éxtasis, de nuestras necesidades, de nuestros gustos, de nuestras historias, de nuestras posturas, de nuestra moral… en fin, de nosotros.

Es posible considerar todo este bagaje cultural y social, como una especie de determinismo etario. Somos según nuestra edad... y nuestra edad es según somos. Las Películas, Música y Libros que conforman nuestra generación, no son los mismos que los que constituyen las generaciones anteriores, ni tampoco, necesariamente, las venideras.

Claramente estos tres pilares no son comunes a todos los particulares de una generación, pero sí es posible generalizar en algunos aspectos específicos y relacionados con nuestra configuración social.

Siendo una generación cuya génesis está ubicada entre 1988 y 1990, se puede decir que, al ser chilenos, somos “hijos de la democracia” (concepto político populista utilizado para justificar las manifestaciones del año pasado…). Desde pequeños nos configuramos dentro de una sociedad demandante de libertades, demandante de lo que se quería, siendo a la vez satisfechos con lo que pedían. Somos una generación de consentidos. Frente a una autoridad limitada y cercana, tenemos un mayor desplante de nuestras libertades y un más pletórico desarrollo de nuestros deseos. Somos capaces de exigir el respeto de nuestros derechos, y concomitantemente disfrutar de la astucia con que empleamos “nuestros derechos” para justificar lo que se nos da la gana.

Somos además una generación tendiente a romper con la estratificación social, de cierta manera somos burgueses. Todos tienden con gusto al desarrollo de una vida mesocrática, de nuestros sueños y gustos, por sobre lo determinado y lo que nos exige la sociedad. El ser por encima del parecer. Dicotomía grande si agregamos a lo anterior, que básicamente nos desenvolvemos (desde que nacimos) en una sociedad fuertemente consumista y globalitaria, donde los paradigmas mandan y el parecer es más importante que el ser.

Hasta aquí, claramente no describo a la totalidad de nuestra generación. Ambos extremos socio-económicos (alto y bajo) los discrimino (positivamente) frente al mayoritario conjunto de clase media. Esa clase media ascendente, cuyo vehículo de ascenso es una verdadera micro transantiago: Está ahí, se le invierte mucho capital, tiene infraestructura de sobra… pero el servicio que entrega es de pésima calidad: Me refiero a la Educación.

Somos la generación del Mc´Donalds, de la Coca-Cola, de los MP3, del bajar música gratutita, de MSN, de los celulares con cámara, de las marchas estudiantiles, del transantiago, de los “carretes”, del miedo a los flaites, de los blog y los fotolog… Pero Benedetti nos propone un problema para nuestra conformación generacional:

Una generación sin utopías será siempre una generación atascada (aunque tenga la obsesión de la velocidad) e inmóvil (aunque se agite sin cesar).

¿Tenemos esas utopías? Yo considero que sí. Utopías de mejorar “todo esto”, de eliminar esas brechas con que nos topamos al nacer, de volver “todo esto” más justo, de ser más meritocráticos, de dar a conocer nuestra postura generacional, romper los esquemas e imponer nuestras ideas. Sí, imponerlas, para que “todo esto” funcione mejor.

19/5/07

¡Selección Excluyente, no discriminación!


Lo primero es un simple eufemismo para lo segundo.
Discriminación siempre va a haber: discriminamos al comprar una Coca-Cola y no una Pepsi, al tomar el Metro y no el Transantiago, al sentarse a leer y no sentarse a ver una película, al caminar hacia nuestra izquierda y no hacia la derecha… en fin, a cada momento estamos discriminando.
¿Entonces que alegaban los negros? Ellos no alegaban en contra de este tipo de discriminaciones, sino que lo hacían frente a otra concepción que se deriva de la misma discriminación: Aquella que consiste en dar un trato de inferioridad a una persona o colectividad debido a sus características raciales, religiosas, ideológicas, políticas, etcétera.
La verdad, es que lo que acabo de escribir es una excusa para poder subir una foto que contiene todo el estilo Mágnum de uno de sus más grandes fundadores: Elliott Erwitt.

Para cerrar, un fragmento del discurso “I have a dream” (Tengo un sueño) de Martin Luther King:

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano

17/5/07

The Twilice.

Cómo explicarlo… La obsesión por un color es un Twilice. Toda esta semana he estado ofuscado buscando que dentro de mi campo visual se halle siempre algo de color naranjo-vincapervinca.
Un Twilice es también el gusto que se te proyecte una imagen en alguna parte del cuerpo. Por ejemplo, hoy en clases de B. (prefiero no decir más Biología. Desde ahora será B.) se proyectaba en mi muñeca el nacista logo de Windows. ¡Eso es un Twilice!
Es un Twilice también, leer “El Rey Lear” de Shakespeare mientras todos hacen una prueba de Matemática en el preu, tras yo haberla terminado (y haber obtenido 850 puntos).
Un gran Twilice es el de visualizar una chistosa guerra civil solapada de liceo. Sin comentarios, pero es un buen Twilice.
Otro Twilice es cuando te preguntan con qué música andas en el MP3, decir Daft Punk, y que te pregunten si son chilenos (me ha pasado).
Un Twilice casi imposible: Sacarse un seis (legal) con Cataldo.
Un Twilice negativo es comentar Snatch, y al ver que nadie contracomenta, deducir que no la han visto.
En fin, Twilice no se define, sólo se sabe cuando hay un Twilice.

Post Scriptum: Escribir esto, de hecho fue un Twilice.

27/4/07

15/4/07

YlamúsicaquesuenaJavieralapuso...


ApesardequelamayorpartedelespectáculolascabezasdelagentemecohibíalacapacidadparaveraJavieraMena,pudedisfrutardesobremaneralamúsicaquesonabaayerenlaSCDdeBellavista.MientrasconelPanchocharareabamosmentalmentelascancionesquenossabíamosynosponíamosenpuntillasparasuperarlaalturadelascabezasinconscientesquenonosdejabanver(másbien,quenoMEdejabanver),nosburlábamosdeunodeloscoristasdeJaviera,elconocidoGepe,yaqueseparecíamuchoenactitudauníntimoconocidonuestroquenovoyamencionaraquí.Lastreslucassatisfacieron(económicamentehablando)misnecesidades,sinllegaracumplirconrendimientosdecrecientes,yaquelosfactoresproductivosfueronbásicamentebienempleadosparaaumentarlafronteradeposibilidades(conloanteriorrecuerdoquehaypruebadeeconomía).Enfin,tocótodaslascancionesquetiene…yhacíafríoayer.¡Ahh!,tambiéncantó Su Papi La Puso.

20/2/07

Franz Ferdinand y El Constructivismo Ruso.






Primero, la portada de You Could Have It So Much Better de Franz Ferdinand.

Segundo, Propaganda Rusa de Alexander Rodchenko, representante del Constructivismo en Rusia, durante la Revolución Rusa.