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18/12/07

Fotografías del Recuerdo.


Flash: El sonido que captura parte del presente, para que en el futuro, cuando el presente sea pasado, podamos reconstruirlo.
El inconformismo humano lleva a que el presente se vea arrolladoramente sobrepasado por el pasado, que muchas veces es idealizado, pues ante nuestra incapacidad para mantener eternamente resplandeciente el recuerdo del pasado, tendemos a rellenar el pasado. Es como si el tiempo nos robara algunas fotografías del pasado, las que nos vemos obligados a sustituir por otras de menor fidelidad.
Recordamos para evadir el presente, para olvidarnos del futuro. Desde el presente acudimos a las fotografías del pasado con la finalidad de hacer que el tiempo transcurra más amenamente hasta que llegue un nuevo momento digno de ser fotografiado para la posteridad. Sin embargo, existen momentos en los que el “estar recordando” se convierte en un momento digno de ser retratado, y en ese caso particular nuestro recuerdo llevaría la etiqueta de “recordar que recordaba”. Lo cual se da también en el ámbito de la Historia (como ciencia misma de la memoria social), al hacer Historia de la Historia.
Como dije antes, los recuerdos que poseemos no son la totalidad de los recuerdos que configuran la situación exacta, pero existen los mecanismos para, de cierta forma, “deducir” posibles recuerdos, según sucesiones de causa y efecto. El error de lo anterior puede llevar a la creación de falsos recuerdos que, con la fuerza apropiada, pueden llegar a convertirse en realidades.
Los recuerdos son manipulables, sobre todo desde una esfera de poder como, por ejemplo, lo es el Estado. El Estado tiene la fuerza necesaria como para inducir recuerdos a la población que gobierna, con una meta favorablemente política. Histórico ejemplo de lo anterior lo constituye la creación de la historia política por parte del gobierno de Stalin, en la que hace desaparecer de la memoria colectiva a la figura de Trotsky.
En un trabajo documental acerca de la conmemoración de la creación del Ejército Rojo durante el gobierno de Stalin, llamó la atención que en ningún momento se haya nombrado siquiera la palabra “Trotsky”, siendo que fue él quien organizó la creación de dicho organismo militar. Pero la ausencia de Trotsky en la historia impuesta por Stalin no es casual, sino todo lo contrario, un agudo trabajo de inteligencia.
Así, desde este mismo fenómeno, el de la inducción de recuerdos hacia la población, se da otro fenómeno que es el del contraste de recuerdos. Cuando un individuo de la población se resiste a la asimilación de un recuerdo impuesto por el Estado, va a presentar diferencias entre sus recuerdos y los que el Estado impone (siguiendo con el ejemplo del Estado).En la diferencia de recuerdos se puede dar que una de las dos partes posea la versión más cercana a los hechos, como también se puede dar que ninguno posea una versión cercana a los hechos. Y es en esos casos donde pesa la credibilidad de cada una de las partes, ya sea una credibilidad basada en una argumentación lógica y racional, o bien una argumentación basada simplemente en el poder.
Volviendo al tópico de los recuerdos particulares (en contraposición a los recuerdos colectivos), es posible distinguir la capacidad de rellenar ciertos recuerdos incompletos, efecto que también se da cuando recordamos el futuro. Desde el presente, tomando los hechos y circunstancias actuales y pasadas, podemos especular acerca del advenimiento del futuro cercano y obtener desde ese pequeño e inexacto viaje al futuro ciertas fotografías que pasarán a constituir parte de nuestros recuerdos del futuro.

Todos los fenómenos relativos a la memoria y a los recuerdos llevan mucho del sujeto que recuerda, por lo tanto es un fenómeno fuertemente subjetivo, que necesita principalmente de un ingrediente para su funcionamiento: Imaginación. Ya lo decía Nietzsche al referirse a los historiadores: “El historiador no tiene que ocuparse de los acontecimientos tal y como han ocurrido en la realidad, sino simplemente tal y como él los supone ocurridos. Todos los historiadores cuentan cosas que jamás han sucedido, a no ser en su Imaginación”. Y es la labor de todos, también, en nuestro rol de historiadores de, al menos, nuestra historia personal contar los hechos como queramos que los demás lo perciban, pues sinceramente nadie es tan honesto como para contar una historia que le desfavorezca abiertamente.

20/7/07

Los Nadies.


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: Los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: Los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.



EDUARDO GALEANO

15/6/07

No Hay Verdades, Sólo Argumentos Convincentes.




“Quien controla el pasado controla el futuro: Quien controla el presente controla el pasado” (“1984”, George Orwell).

La “Verdad” es un elemento muy utilizado en política, sobre todo cuando de sacar la Historia se trata. Quién maneja la Verdad Histórica, es muy difícil de definir, no así quién controla la Verdad Política.
La Verdad Histórica es aquello que se remite particularmente al suceso mismo que ocurrió en el pasado, su descripción lo más rayana a la inexistencia de sesgo y limitándose, en lo plausible, a lo meramente objetivo.
Lo otro es la Verdad Política, la verdad que conviene que se sepa, pensando siempre de manera proselítica. Aquel(los) que tiene(n) el poder pueden incluso manejar el pasado, teniendo a su favor: el intervencionismo intelectual (Censura), el paso del tiempo (que provoca el olvido) y en muchos casos la fuerza física (Coerción).
Todo ese poder deriva que, según las necesidades políticas, se maneje la historia ya sea mintiendo o ya sea ocultando parte de la verdad.
En los regímenes totalitarios, evidenciamos de manera clara cómo se llevan al paroxismo valores necesarios para echar a andar el sistema y que no son muchas veces coincidentes con los que se proclamaban hasta entonces; como se culpa de sobremanera todo aquello que atente en contra de la palabra absoluta del sistema; como se manejan hechos y acontecimientos sucedidos, para exaltar otros que son necesarios que sucedan; como se baja el perfil a aquellos actos que en un momento fueron apoyados por el oficialismo y que luego, al atentar contra él, fueron considerados traiciones; como se destruyen aquellos principios que, en un comienzo, fueron la clave para llegar al poder, y de acuerdo a la situación política tuvieron que ser desechados o modificados; como se adora y después condena a ciertos personajes importantes en el desarrollo del sistema, que fueron víctimas del sistema tan sólo por su consecuencia política…
La Verdad Política, es aquella verdad que conviene que se sepa, según las necesidades políticas imperantes. Es una Verdad o Historia (entrelazando ambos conceptos) que puede ser considerada como “moldeable”, ya que su concepción reside en gran parte en quien la utiliza.
Para llegar al poder, es como en la guerra y el amor, todo se vale. Si bien no debería ser así, políticamente está esto admitido, pues nadie está en la posición de acusar al otro, básicamente porque “todos lo hacen”. El populismo, y más aún la Mentira, son elementos comunes en las carreras por el poder. Se promete algo que se sabe no podrá ser cumplido, o se prometen cosas que luego pierden su prioridad, pues como sabemos “otra cosa es con guitarra”. El poder cambia a las personas, no al revés… las promesas o ideales cambian por que las personas cambian… en definitiva, el poder cambia los ideales, pero el poder siempre permanece intacto.

”Si ella misma hubiera concebido un cuadro del futuro, sería el de una sociedad de animales liberados del hambre y del látigo, todos iguales, cada uno trabajando de acuerdo con su capacidad, el fuerte protegiendo al débil (…) En su lugar (…) habían llegado a un estado tal en el que nadie se atrevía a decir lo que pensaba, en el que perros feroces y gruñones merodeaban por doquier y donde uno tenía que ver cómo sus camaradas eran despedazados después de confesarse autores de crímenes horribles. No había intención de rebeldía o desobediencia en su mente” (“Animal Farm”, George Orwell)

Sin embargo, “El Peso de la Noche” puede más y cuando están acalladas las voces, todo vuelve al orden, al desorden, acostumbrado.

11/5/07

Karl Marx: El Sine Qua Non de la Revolución.


Al este de Alemania, en la localidad de Tréveris, en la ex - Prusia, una dueña de casa holandesa y un abogado prusiano, ambos judíos, son bendecidos con su primer hijo: Haim Mardochai Kissel, nacido el quinto día de mayo en 1818. Nunca especularon que ese niño, treinta años más tarde, también sería padre, pero padre de un fantasma que recorrería toda Europa.
El padre del pequeño Haim trabajaba como consejero de justicia en su ciudad natal, trabajo que mediante represiones lo llevó a abandonar el judaísmo y acoger el protestantismo. Como consecuencia de lo anterior el padre pudo mantener su acomodado cargo laboral, pero también lo llevó a cristianizar su nombre y el de su familia. Desde ahora el nombre de Haim Mardochai Kissel, sería reemplazado por el Karl Heinrich Marx.
El deseo del padre de Karl era que su hijo pudiese tener una educación inclinada al humanismo enfatizada en la filosofía, deseo que pudo cumplir gracias al alto salario que recibía por su trabajo como consejero. Este hecho es uno de los que más se cuestionan hoy en día a Karl Marx: El hecho de que provenga de una familia y educación burguesa.
Karl Estudió hasta los diecisiete años en una escuela humanista de Tréveris, escuela de la que se graduó con excelencia en todas las materias, excepto religión. Inducido por su padre se va a la ciudad de Bonn a estudiar derecho en la universidad de dicha ciudad. En esta época conoce a su futura esposa: Jenny von Westphalen, sin embargo no fue fácil mantener esta relación, ya que los padres de esta no estaban de acuerdo con el noviazgo, por lo que deben mantener una relación totalmente Romántica: Un amor prohibido que se mantiene mediante comunicación epistolar, hasta que se casan siete años más tarde. Entretanto, en el ámbito académico, Karl obtenía excelentes resultados en la Universidad de Bonn y más tarde en la de Berlín, donde fue compañero del clamado filósofo Sõren Kierkegaard (1813 – 1855) y alumno del romanticista Friedrich Schelling. En 1838 muere el padre de Karl, hecho que le da una mayor motivación, como también una profunda tristeza. En 1841 obtiene su doctorado con la tesis titulada "Diferencia entre la filosofía de la naturaleza de Demócrito y la de Epicuro". Se dice que en esta época, Karl se habría vuelto “marxista”, aunque de todos modos en más de una ocasión tuvo que negar sus principios. Su vida académica fue todo un éxito titulándose de abogado, historiador, sociólogo y economista, además de filósofo-político.
Al terminar sus estudios en 1842, realiza análisis sociales en la revista “Rheinische Zeitung” (La Gaceta Renana), revista en la que puso mucho de su esfuerzo y dedicación, llegando a convertirse en jefe de redacción. Pronto dicha revista comienza a mostrar aires revolucionarios, los que provocan la censura por parte de la autoridad. Karl se marchó al exilio a París.
Karl en París funda la revista “Deutsch-französische Jahrbücher” (Anales Franco-alemanes). En el período parisino de Karl encontramos una dicotomía en cuanto a la suerte de su vida: En 1843 debido a su relativa estabilidad económica, se puede casar con Jenny, iniciando también su prole con su primera hija del mismo nombre que su esposa, Jenny; por otra parte la revista es todo un fracaso, no pasa del primer número y vienen los problemas económicos, que lo llevan a pedir préstamos a sus amigos en Colonia, con los que puede mantener a su familia. Sin embargo, en 1844 momento de gran aflicción económica, en la vida de Karl se aparece como un ángel el que será el amigo de toda su vida, el que lo sacará de dichos problemas económicos: Friedrich Engels (1820 – 1895). Para entonces Karl se había ganado la fama de revolucionario y agitador, provocando esto su expulsión de Francia. Karl parte a Bruselas, donde volverá a encontrarse con el joven burgués, Engels.
En Bélgica, Karl ingresa a la “Liga de los Comunistas”, la que propone una internacionalización, y por tanto sus integrantes deben rechazar sus raíces. Karl renunció a su nacionalidad prusiana y se considera “apátrida y revolucionario”. En un congreso de la “Liga de los Comunistas” en noviembre de 1847, se le encomendó a Karl y Engels la tarea de elaborar un programa detallado del partido, que fuera teórico y práctico, con el fin de ser publicado. Es así como en 1848 se publica el “Manifiesto del Partido Comunista”. En ese mismo año, en Francia ocurrían reiteradas rebeliones y protestas en pos de la reivindicación social obrera, hecho que preocupa al monarca belga, Leopoldo, quien ordena a la policía reprimir cualquier manifestación y detener a los extranjeros sospechosos. Karl y su familia en numerosas oportunidades se ven detenidos y maltratados, por lo que deben emigrar a la ciudad de Colonia.
En Colonia, Karl publica un nuevo diario, el “Neue Rheinische Zeitung” (La Nueva Gaceta Renana), la que fue un éxito en un ambiente de fuerte sentimiento social y compromiso revolucionario. Lamentablemente el nuevo periódico, no es tan solo censurado, sino que prohibido por el gobierno renano, lo que provoca en Karl una nueva depresión económica, la que se ve acentuada por el nacimiento de sus hijos Laura y Edgar. En busca de recursos la familia viaja por Alemania, Francia e Inglaterra, estableciéndose finalmente en Londres.
En uno de los bajos barrios de Londres, la familia subsiste gracias a la caridad de amigos y esporádicos encargos que le hacía a Karl el “New York Tribune”. La familia se ve afectada por la muerte de la madre de Karl y el crecimiento de la prole con su hija Franziska. En este período de penurias, Karl comienza a escribir su gran obra “El Capital” que lleva a cabo en las salas de lectura del Museo Británico. Karl y su familia se ven fuertemente abatidos por la muerte de su hija Franziska, que no podía llegar en peor momento, ya que además nace la última descendiente de la casta de los Marx: Eleanor. En tanto Engels hereda la próspera industria en Manchester de su padre, lo que permitiría a Karl tener mayor estabilidad y cambiarse de casa. Además un rico amigo de Karl, Wilhelm Wolf, le hereda a este todas sus propiedades, el que a su vez en agradecimiento le dedicó el primer volumen de “El Capital” en 1867 (Una anécdota acerca de este tema, es que Karl le ofreció la dedicatoria de “El Capital” a su contemporáneo Charles Darwin, el que no accedió).
En 1864 en Londres, Karl participa en la fundación y organización de la “Primera Internacional” o “Asociación Internacional de Trabajadores” (A.I.T.), cuya finalidad era organizar trabajadores de distintos países. A Karl se le encarga la redacción del Llamamiento Inaugural de la Internacional, el estatuto y otros documentos concernientes a la organización del movimiento. Tras el duro golpe a la internacional que significó la “Comuna de París” (1871), que fue un fracaso de la Dictadura del Proletariado, Karl se dedica a la redacción de sus obras y su pensamiento, dejando de lado la lucha política.
El 2 de diciembre de 1881 fallece el pilar fundamental en la vida de Karl: Jenny von Westphalen.
El decimocuarto día de marzo, muchos bajaron su puño izquierdo para despedir a su ideólogo máximo. Karl Marx, mientras dormía cómodamente sentado en un sillón, fallece.

4/5/07

De Poetas Historizados e Historiadores Poetizados.


“Ni te imaginas lo que vi la otra vez en mi Imaginación…”. Esa es la frase tácita con la que los literatos (en el inmenso sentido de la palabra, entendidos como “persona que escribe”) comienzan todas sus obras, considerando así, incluso a los historiadores, ya que como Nietzsche dice: “el historiador no tiene que ocuparse de los acontecimientos tal y como han ocurrido en la realidad, sino simplemente tal y como él los supone ocurridos. Todos los historiadores cuentan cosas que jamás han sucedido, a no ser en su imaginación”.
Si bien, el historiador no se basa en hechos supuestos o situaciones concebidas en su mente, sí tiene un rol muy importante su imaginación, ya que es la herramienta con la que reconstruye el pasado desfragmentado en infinitas partes distribuidas en los documentos que utiliza de fuente para llevar a cabo su Investigación. ¿De qué otra forma lo hace, si no le es permitida la invención y de hecho su trabajo debe ser lo más fenomenológico plausible? El Historiador se valoriza por el carácter subjetivo que su obra tiene, por los fundamentos que utiliza para defender una hipótesis, por el punto de vista extra que aporta a la disciplina, etcétera. Sin embargo, el historiador sólo re-crea o sub-crea realidades sucedidas, pero no le está permitida la creación ex nihilo.
Los poetas (aunque también los novelistas y ensayistas) en cambio, tienen una libertad infinita en cuanto a su capacidad creativa, puesto que nada los inhibe, más que los límites de su imaginación. De hecho, los límites del poeta eran incluso más restringidos, puesto que durante mucho tiempo sólo se permitían describir de “forma poética” la naturaleza establecida por el Creador (¿?). Lo anterior, hasta el Arte Poética de Huidobro, en el cual propone el Creacionismo literario, donde el poeta tiene el adjetivo de Creador de un nuevo mundo, el mundo de su obra (Ver Arte Poética).
En ambos casos, opuestos, existe una constante: La capacidad innovativa. Los dos sujetos acomodan su actuar respecto a lo ya escrito y formulan una conjunción de elementos que es original (en la mayoría de los casos). Al fin y al cabo, el poeta es quien nos relata una historia ficticia embellecida, y el historiador es quien nos embellece como ficción el relato de la Historia.

Arte Poética: El Puntapié Inicial del Creacionismo (Literario).





Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

Por qué cantáis la rosa ¡Oh, Poetas!
Hacedla florecer en el poema.

Solo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

El poeta es un pequeño Dios.

30/3/07

El Laconismo.


Los espartanos se caracterizaron por su forma de hablar precisa y concreta. Preferían ocupar su tiempo en luchar que en hablar. Su forma de hablar llegó a conceptualizarse, y es conocida como Laconismo, debido a que la península que habitaban era la Península de Laconia.
Acerca de su forma de expresarse, es posible encontrase con varias expresiones y frases (célebres algunas) que ilustrarían de muy buen modo la mentalidad espartana:

Dos mujeres discutían, una era espartana y la otra era ateniense. Esta última dijo que los espartanos estaban sometidos ante sus mujeres, que estas los mandaban y los obligaban. A lo anterior la espartana respondió que “las mujeres espartanas son las únicas que dan a luz verdaderos hombres”, haciendo referencia a la superioridad militar que los espartanos tenían ante los demás pueblos griegos. Además, en una segunda revisión, nos podemos percatar del nivel que tenía la mujer en Esparta, muy similar a la de los hombres, cosa que definitivamente no era así en el restante Mundo Conocido.

Cuando un Hoplita (Unidad militar espartana) se despedía de sus familiares, estos le decían “Vuelve con tu escudo o sobre éste”, indicando la imposibilidad que tenía un espartano de huir durante la batalla: Si el hoplita salía victorioso, volvería a Esparta cargando su escudo; en tanto, si caía en la batalla, su cuerpo sería cargado sobre su escudo. Al espartano le valía más que se regresara sin vida, a que se regresara sin honor. La cobardía no era concebida por los espartanos.

Durante las Guerras Médicas (Siglo V), los espartanos se enfrentaron a los ejércitos persas. La más destacada de estas batallas, es la heroica Batalla de Termópilas (Puertas Calientes), en la que trescientos espartanos resistieron frente a cerca de doscientos mil persas. El ejército de Esparta era guiado por el Rey Leonidas, y el ejército persa estaba bajo el dominio de Jerjes I, el Rey-Dios. Durante esta batalla, muchas frases distinguieron el Laconismo espartano…

Mientras las fuerzas de ambos bandos estaban listas para la batalla, y Jerjes contando con la inmensa superioridad numérica, le dice a Leonidas “Ríndete, pásame tus armas”, a lo que el Rey León responde “Ven por ellas”, lo que equivalía a un ofensivo desafío de pelea.

En otra ocasión, el capitán del ejército espartano recibió la noticia del numeroso contingente de arqueros con los que contaba Jerjes, se decía que “Sus flechas oscurecían el sol, volvían el día en noche”, a lo que el capitán respondió “Tanto mejor, lucharemos a la sombra”, con lo que quedó claro que los espartanos jamás le tendrían miedo a ningún adversario, sus valores del honor, la dignidad, la fidelidad, la obediencia, el respeto y sobre todo la valentía predominaban por sobre cualquier obstáculo.

Respecto al enorme ejército de Jerjes, Leonidas dijo que, efectivamente los persas contaban con “Muchos hombres, pero no contaban con ningún guerrero”. Los espartanos se sabían poseedores de un dominio superior de las habilidades guerreras que los demás pueblos, por lo que distinguían entre un hombre o un soldado de los guerreros espartanos.

Cuando ya todo estaba perdido en Termópilas, Leonidas mandó a Dilión, un destacado guerrero a Esparta para que contara la heroica historia de Termópilas a todos los griegos, que contara “la gran victoria espartana”. Luego de enviar al mensajero, alentó a sus diezmados guerreros gritándoles “¡Prepárense para la gloria!”, y luego, devolviéndolos a la realidad, les dijo “Tomad un buen desayuno, pues esta noche cenaremos en el Hades (Infierno)”, haciendo referencia a que finalmente caerán frente a las miríadas de soldados persas, pero lo harán de buena gana, defendiendo el honor de Esparta.

Tras la batalla, que fue una victoria transitoria para los persas, se instaló un letrero en Termópilas que dice: “Oh, extranjero, informa a Esparta, si pasas por allí, que aquí hemos caído defendiendo su ley”. El triunfo moral obtenido en Termópilas inspiró los espíritus de todos los griegos, llevándolos al triunfo en las siguientes batallas de Salamina, Platea y Micala.

6/1/07

"Yo soy el Pueblo".



De repente, de estar filosofando en mi cómodo sillón estilo Luis XVI, me encontré divagando en las calles aledañas al Cimetière des Innocents pensando en aquella cuestión, en aquella pregunta que me clavó en la mente mi instructor de oratoria… ¿Por qué creo en la democracia? ¡Cómo se puede no creer en ella! Es la forma de organización lógica para los hombres, ya que el hombre es gregario por naturaleza ¡Somos inherentemente sociales! Pero claro, alguien tan conservador y aristocrático como mi Maestre no puede concebir una de esas ideas “de los chiquillos de ahora” que no sabemos nada más que defender al Tercer Estado. He discutido muchas veces con él, ya que no me gusta que haga esa distinción tan denigrante, como lo es la dividir al estado en tres… No es que la democracia sea el régimen menos malo, como dijo uno de esos antiguos pensadores ¡Sino que es el mejor de todos! Qué mejor que el “gobierno del Pueblo”, ya que el gobierno es para el Pueblo… –En ese instante nuestro zagal monoparlante fue interrumpido por la refutación con la que su Maestre le oscureció la bella tarde parisiense- Y que se cree al cuestionarme con la aclaración de un concepto tan básico… << ¿Qué es el Pueblo? >> Jajaja… cómo que qué es el Pueblo, que va ser el Pueblo sino todas las personas que conforman un estado… O más bien son las personas que habitan el territorio de una nación… Aunque también pueden ser los ciudadanos, aquellos que tienen derechos políticos… Pero en ese caso los pobres no serían parte del Pueblo, siendo que este concepto es empleado denigratoriamente por muchos. Entonces el Pueblo sería la sociedad favorecida con la democracia… ¡Sí, es eso!... Sin embargo la democracia no favorece a todos los sectores de la sociedad. Muchas veces las leyes son hechas por la aristocracia para la misma aristocracia, y en ese caso la democracia no favorece a los grupos bajos… ¿Será la democracia entonces aquel régimen que favorece a sólo un sector favorecido de la sociedad? ¡No, no puede ser! Porque la democracia favorece a todos y no a algunos… Pero en ese caso la democracia no se daría jamás, puesto que siempre va a triunfar una idea que no es del agrado de todos, y a aquellos a los que no le agrada no formarían parte del pueblo, ya que no son sus ideas las que están en el gobierno… Entonces la democracia sólo se concibe cuando todo, absolutamente todo el Pueblo está de acuerdo con el gobierno, de lo contrario sería sólo un gobierno de la mayoría y no del Pueblo… ¡Sería una Censocracia!... Siendo así ¿Cómo se logra un común acuerdo de ideas políticas?... Simple: ¡Excluyendo a las minorías! –No se dio cuenta, pero esbozó una sardónica sonrisa provocada por la descabellada solución que se le había ocurrido. Sin embargo, jamás se dio cuenta que fue esa sonrisa la que gatilló el encuentro más inesperado de su vida-.


Una bella mujer con aires aristocráticos, brazos largos y blancos que salían de aquel vestido de seda blanco y que terminaban en un par de guantes de cuero también blanco. Tenía el rostro más bello que hasta entonces nuestro joven Claonís había visto. En esa hermosa carita existía una fusión entre la altanería y aquella mirada de desdén de una señora de la clase alta, con la simpatía, juventud y energía de una muchachita del pueblo. Ésta mujer, con aires de joven, se dirigía, no rápido, pero si con paso continuo hacia Claonís, hasta que lo frenó al interponerse en su camino y sacarlo así de sus pensamientos, que la mujercita muy bien conocía.


Sorprendido, interrogante y agradado, Claonís le dirigió la mirada y la palabra a la enigmática, bella y distinguida mujer de blanco, que se escondía del sol bajo su sombrilla también blanca. “Quién es ésta hermosura” se dijo internamente Claonís, más lo fantástico está en que la mujer le respondió: << ¿Qué quién soy yo?... Pues yo… Yo soy la respuesta a tu interrogante… Yo soy el Pueblo>>.

Claonís quedó estupefacto como si hubiese visto una Gorgona a los ojos. Aún no le tomaba el peso a lo que la radiante mujer le dijo, pero cuando lo hizo quedó más sorprendido que antes.

- Sí, Yo soy el Pueblo.


- Pero… Cómo sa… Cómo sabes lo que… ¿Quién eres?


- Yo soy el Pueblo


- Y ¿Cómo sabes que estaba pensando en eso?


- Que cómo lo sé… Eso da igual. Incluso tu pregunta no tiene mucha importancia. Lo que sí debes saber de mí es que yo soy el actor olvidado de la Historia, yo soy aquel personaje que no actúa individualmente, pero que cumple un importante rol en el desarrollo de todo… yo quiero que sepas que mi sangre es la tinta de la Historia.

Y la mujer se marchó, tras regalarle una diáfana sonrisa a Claonís. Se alejaba como si flotara, hasta que desapareció, o quizá se difundió entre la multitud. Esa mujer, dejó perplejo a Claonís y repitiendo aquella espléndida frase que lo hizo reflexionar por siete años: <<… Mi sangre es la tinta de la Historia >>. “La sangre del Pueblo es la tinta de la Historia”… Y así, con lo mismo que le dijo aquella mujer, fue como refutó a su Maestre. Pero nunca, Claonís le pudo tomar el verdadero sentido a esa frase, ya que le fue entregada en un contexto histórico muy lejano como para poder entenderla… Recién comenzaba la Revolución Industrial y Francia era bastante cómoda.

14/12/06

La Pasión como Motor de la Historia.


El hombre, Dios, el capital, la lucha de clases, por nombrar algunos, han sido los factores que a través del tiempo, se supone, han dado vida a la historia. Son los que hacen andar esa serie de sucesos que no son aleatorios de ninguna forma, pero tampoco están predestinados.

Desde que el hombre adquirió la dificultosa capacidad del razonamiento y específicamente desde que comenzó su lucha contra el velo de la existencia, se ha preguntado quién mueve todo esto. ¿Somos acaso un montón de títeres, que manejados por algo superior satisfacemos su voluntad? ¿Qué mueve la Historia? A esta pregunta se le han asignado muchas posibles respuestas según el lapso histórico en el que se desarrolle.

El hombre no sería tal sin sus emociones. Hoy planteo una nueva hipótesis a esa cuestión de maleable respuesta. El motor de la Historia es la Pasión, la Pasión de los hombres, esa emoción que deriva a veces en sentimiento infrenable por cumplir una meta, meta que cuando limita con la de otro u otros lleva a un conflicto natural por dilucidar quien desarrolla sus metas más acabadamente. La meta de los hombres, creo es la de proponerse nuevas metas y más lejanas, guiadas sí, por los sentimientos que se ven desencadenados por estos.

Vemos esta pasión o sentimiento durante toda la historia: En parte como ideal de supervivencia y de sobreponerse sobre las bestias, el hombre prehistórico desarrollaba un sistema de organización más complejo; En la Edad Antigua notamos que las metas u objetivos de unos, chocan con las de otros, produciéndose muchos enfrentamientos bélicos durante este período; durante el mal llamado “oscurantismo” o Edad Media la pasión, genéricamente se presentó a través del fervor religioso, tanto en moros como en cristianos, sobre todo en las cruzadas; ya en la Edad Moderna apreciamos el quiebre que la fe tiene con la razón y se mueve la historia gracias a la pasión por el conocimiento y primeramente por el descubrimiento del Nuevo Mundo, que trae consigo las principales ganas de gloria, fama y trascendencia; tras la Revolución Francesa y con la Revolución Industrial, podemos tratar la Época Contemporánea como un trazo de la historia en que el hombre va en busca de su felicidad política, tratando de obtenerla mediante la Libertad.

En este último caso podemos denotar que muchos movimientos, grupos, partidos políticos e incluso pensadores individuales han planteado formas diversas de libertad. Hay momentos en que se ha llegado a creer poseer esa libertad, sin embargo más que preguntarse el cómo llegar a esa libertad, encuentro necesario cuestionarse otro punto, tomando en cuenta el modelo económico que ha predominado en las últimas décadas y la brecha de riqueza que esta ha traído a los sectores de la sociedad ¿Es realmente necesaria la libertad para que el hombre intente alcanzar una felicidad más prolongada? Yo opino que la pasión que ya está predominando en los comienzos de este probablemente, nuevo proceso histórico es la de la búsqueda de la gregarización más plena de los hombres, ya que debido al sideral desarrollo de la tecnología y la expansión del liberalismo, el individualismo ha ganado un terreno que naturalmente no le pertenece.


Post Scriptum: Realmente no sé si la gregarización se esté llevando a cabo durante nuestra época, pero al menos es lo que yo buscaría para una sociedad.